Tres formadores del Barça evaluaron al argentino cuando tenía 13 años y llegaron a conclusiones muy diferentes. Uno desaconsejó su incorporación, mientras que otro llegó a compararlo con Diego Armando Maradona.
Un documento con las primeras evaluaciones de Leo Messi en el FC Barcelona ha dejado al descubierto las dudas que existían sobre el futbolista argentino cuando llegó a La Masia en el año 2000. A pesar de su enorme talento, uno de los entrenadores que lo examinó llegó a recomendar que el club no lo fichara.
Los informes corresponden al otoño de 2000, cuando Messi tenía apenas 13 años y todavía estaba dando sus primeros pasos en Barcelona. Tres formadores analizaron sus cualidades técnicas, su físico y sus posibilidades de progresar dentro de la cantera azulgrana.
Lo más llamativo es que las conclusiones fueron completamente diferentes. Mientras uno de los técnicos veía un futbolista extraordinario y otro lo comparaba con Maradona, el tercero consideraba que sus limitaciones físicas podían impedirle competir al máximo nivel.
Un primer informe que destacaba su enorme talento
El primero de los entrenadores realizó una valoración muy positiva de las condiciones futbolísticas del argentino.
«Por su edad, es un jugador técnicamente muy completo. Destaca sobre sus compañeros: visión de juego, ágil, listo, muy buen dribling y gran disparo. Su único punto débil es su estatura y falta de físico. Gran jugador», recogía el documento.
El formador identificó varias de las características que posteriormente definirían la carrera de Messi. Su visión de juego, capacidad de regate y facilidad para finalizar ya destacaban claramente respecto a otros futbolistas de su edad.
Sin embargo, también señaló la estatura y el desarrollo físico como sus principales debilidades.
El entrenador que recomendó no ficharlo
El segundo informe fue considerablemente más negativo. Aunque reconocía la calidad técnica del argentino, el entrenador consideraba que su físico representaba un obstáculo demasiado importante.
«Calidad técnica indiscutible, pero su limitación física (142 cm) le impide competir. Aunque crezca, con 150 cm será muy complicado jugar en cadete preferente. CREO QUE NO SE DEBE FICHAR», escribió.
La conclusión resulta especialmente llamativa vista con perspectiva histórica. El formador reconocía el talento de Messi, pero consideraba que su estatura podía impedirle desarrollar una carrera competitiva en categorías superiores.
El informe refleja hasta qué punto el desarrollo físico condicionaba las expectativas sobre el joven futbolista, incluso cuando sus capacidades técnicas estaban fuera de discusión.
Otro formador ya lo comparaba con Maradona
La tercera evaluación presentó una visión completamente diferente. Su autor no solo recomendó incorporar a Messi, sino que utilizó una comparación que terminaría acompañándolo durante buena parte de su carrera.
«Salvando las distancias, es un Maradona (pequeño de edad). Yo lo ficharía, tiene que ir a mucho más. Ya veremos su evolución», señaló.
El entrenador veía en el argentino unas cualidades extraordinarias y consideraba que merecía la pena apostar por su desarrollo pese a las dudas físicas.
La referencia a Diego Armando Maradona, cuando Messi todavía tenía 13 años, demuestra la impresión que su talento había causado en algunos de los responsables de la cantera.
Una decisión que cambió la historia del Barça
Finalmente, el FC Barcelona apostó por Messi y decidió incorporarlo a su estructura formativa. El argentino superó las dificultades relacionadas con su crecimiento y comenzó una trayectoria que acabaría convirtiéndolo en una figura histórica.
Durante su etapa en el primer equipo azulgrana, Messi disputó 778 partidos oficiales, marcó 672 goles y conquistó 35 títulos, convirtiéndose en el máximo goleador de la historia del club.
Además, terminó ganando ocho Balones de Oro y consolidándose como uno de los futbolistas más importantes de todos los tiempos.
Los tres informes muestran lo difícil que puede resultar anticipar el futuro de un jugador durante sus primeras etapas de formación.
En el año 2000, uno de los formadores del Barça recomendó no fichar a Messi por medir apenas 142 centímetros. Otros dos vieron un talento excepcional. La decisión final del club acabaría marcando una de las etapas más exitosas de su historia.