Tras un inicio de temporada descomunal Raphinha se marcha tres semanas con Brasil, donde sufrió sus dos últimas lesiones musculares.
No existe adjetivo que esté a la altura de lo que está siendo el inicio de campaña de Raphael Dias Belloli. En la RAE los hay, y muchos, que se utilizan para definir algo muy bueno, algo fantástico. Pero ninguno, por positivo que sea, se acaba aproximando del todo a la barbaridad que ha llevado a cabo el brasileño en los ocho encuentros que ha disputado hasta ahora. Muerde, asiste, golea y se deja la vida sobre el césped. De hecho, ha conseguido algo que es prácticamente imposible en el mundo del fútbol; que cualquier seguidor, defienda los colores que defienda, esté de acuerdo al afirmar que en la actualidad es el jugador más en forma del mundo.
Sus apariciones se cuentan por exhibiciones. Su finura de cara a puerta asusta; 14 goles en un total de 8 partidos, ahí es nada. Y dos hat tricks consecutivos frente a Racing y Sevilla. Su versión actual hace quedar en algo menor a la de hace dos cursos, cuando se erigió como una pieza fundamental en la primera campaña de Hansi Flick al frente del Barça. Aquel Raphinha sorprendió por su facilidad goleadora y por adaptarse a la perfección a una nueva posición como la del extremo izquierdo. Este año lo mismo, pero elevado al cubo. Marca incluso más y lo hace también desde una demarcación nueva para él como la de delantero centro, en la que el equipo podía y debía acusar las bajas de Robert Lewandowski y Ferran Torres.
Pero ahora vienen curvas. Nos adentramos en un parón de selecciones más largo de lo habitual, donde los futbolistas abandonan durante tres semanas las dinámicas de club, para formar parte de sus combinados nacionales. Y aquí también es protagonista el atacante de Porto Alegre. Primero porque con la verdeamarela deberá recorrer 34.000 kilómetros en 20 días, para disputar dos encuentros en suelo australiano y, posteriormente, un tercero en la India. Y segundo, porque sus dos últimas lesiones musculares, que provocaron que se perdiera el tramo final del curso pasado con el FC Barcelona y también el Mundial, se produjeron vistiendo la elástica de la canarinha.
¿Volverá Raphinha con la misma brillantez tras el parón? Esa es la duda que atormenta desde hoy a los seguidores barcelonistas. Sería una lástima que los problemas físicos volvieran a aparecer, y cortaran de raíz el momento de forma apoteósico del brasileño. No tiene porqué pasar nada. No tiene porqué haber ningún percance con el ex del Leeds. Pero visto lo acontecido en las últimas llamadas con su combinado nacional, el miedo a que aparezcan de nuevo las lesiones es latente. Toca pues activar la ayuda divina, orando por su salud física y su bienestar, para que pasadas tres semanas vuelva a vestirse de azulgrana la mejor versión del de Porto Alegre, la misma que está llevando en volandas al Barça hasta un nivel que roza la perfección. Se vienen días de rezos por Raphinha, veremos si el de arriba está por la labor de escuchar dichas plegarias.