Uno de los jugadores con mayor proyección en la Masia se encuentra en el cadete blaugrana. Con 14 años (edad infantil) ya forma parte de la plantilla del Cadete A, saltándose dos categorías.
Se trata de una de las sensaciones del fútbol base del Barcelona y de todo el panorama nacional. Su nombre: Ebrima Tunkara.
El pasado domingo disputó su primer partido esta temporada tras superar una pequeña lesión. Disputó algo más de 20 minutos en los que no pareció que llevara cinco meses sin jugar.
Un futbolista diferencial
Ebrima Tunkara lleva unos años llamando la atención en las inferiores del FC Barcelona. Su superioridad respecto a sus rivales es muy notable en cada partido, lo cual le ha hecho ascender de categoría prácticamente desde que llegó a la Masia.
Con apenas 14 años es probable que en unos meses debute con el Juvenil. A partir del 10 de marzo concretamente, cuando cumplirá los 15. Y es que su increíble físico acompañado por su excelente técnica hace que el Cadete se le quede pequeño.
Una bendición para sus entrenadores
Muchos mediocentros de este perfil no suelen jugar en la misma posición siempre. Sus entrenadores son conscientes de la facilidad que tienen estos futbolistas para irse de sus rivales. Por ello tienden a colocarlos en zonas más altas, cercanas al área.
Y con Ebrima ocurre esto. Su posición natural es la de interior. Es quien se encarga de romper líneas en el mediocampo conduciendo o con pases largos.
El “problema” es que es un jugador diferencial en el último tercio del campo. Posee una extraordinaria técnica a la hora de regatear que, unida a su potencia, le hace ser el mejor en ataque.
Es por eso que también suele jugar como extremo izquierdo, e incluso de delantero centro. El ejemplo más reciente, el de Guille Fernández, quien ya ha sido convocado por Flick esta temporada.
De jugar descalzo a ser capitán de España
La historia de Ebrima Tunkara es de las que merece contarse. Nacido en Gambia, en una familia con pocos recursos, ya jugaba al fútbol desde pequeño, sin zapatos.
A los 7 años llegó a España, y su padre decidió apuntarle a la escuela de fútbol de Cerdanyola. Los ojeadores del Barça solo necesitaron un partido para decidir que tenían que incorporarlo a la entidad.
Desde el primer día ha resaltado en cada equipo en el que jugaba, demostrando que el talento es innato, pero que, sin humildad y trabajo, no se logra llegar al éxito.
Estas dos palabras son las que más utilizan quienes le conocen en el club para definirle. Todos hablan de él como un chico muy humilde, educado, siempre con una sonrisa en la cara y que trabaja como el que más para mejorar.
Ahora, es titular en el FC Barcelona y un fijo en las inferiores de la Selección Española. De hecho, ha llegado a ser el capitán de la sub 14. Aunque todavía está empezando en el mundo del fútbol, Ebrima Tunkara tiene todo para triunfar en la élite.