45 minutos sublimes de Lamine Yamal, que regaló dos goles y participó en un tercero, bastaron para que el Barça goleara en Estambul.
El FC Barcelona volvió a ser por momentos terrenal en tierras turcas. Ya ante el Getafe había mostrado menos brillantez que la evidenciada antes del parón, pero era algo lógico dado que el nivel mostrado en este arranque de campaña rayaba la matrícula de honor. Ante el Galatasaray hubo dos partes muy distintas; una primera en la que el conjunto azulgrana estuvo más interesado en bajarle los decibelios al público rival a través de posesiones largas. Y, una segunda, en la que sí buscó la portería contraria sin contemplaciones y volvió a ser un vendaval casi imposible de frenar.
¿Diferencias entre los primeros y los segundos 45 minutos? Hubo varias, pero la más significativa llevaba el 10 a la espalda. Lamine no estuvo del todo fino en el primer acto. Más pendiente de hacer callar a la ruidosa hinchada del Galata que de estar metido de lleno en el encuentro. Y, claro, eso se notó. Con los turcos en ventaja en el marcador, y con el VAR salvando al Barça de un 2 a 0 que hubiera supuesto un problema enorme, el genio de Rocafonda decidió centrarse para vestirse de Supermán y salir al rescate del equipo.
La generosidad no está al alcance de cualquiera dentro de un campo de fútbol. Por norma general, a los futbolistas se les nublan las ideas cuando ven la portería cerca, tienden a pensar en ellos mismos y se olvidan de la asistencia para fijar su mente únicamente en el gol. Pero ese no es el caso del 10 azulgrana. Con el 1 a 1 ya en el marcador, recién iniciado el segundo acto, Lamine envolvió un balón para regalo y lo teledirigió hasta la cabeza de Fermín, poniendo a los suyos en ventaja. En ocasiones un pase de gol puede ser más impactante que el tanto en sí. Pues créanme, este fue un buen ejemplo de ello.
La exhibición del candidato al Balón de Oro no había hecho más que empezar. Olió sangre y se tiró al cuello del conjunto otomano, al cual empezaron a temblarle las piernas como al que ve acercarse al hombre del saco. De nuevo internada por banda y pase de la muerte para que esta vez Gordon marcara el tercero. Otro obsequio made in Yamal, esta vez para contentar a un ex del Newcastle que había visto como el gol se le resistía en el Ali Sami Yen. Y, sin tiempo para reaccionar, Lamine decidió que el partido debía quedar visto para sentencia cuanto antes. Así lo hizo, finiquitando el choque al participar directamente en el 1 a 4 definitivo, cediendo el balón a un Gabriel Jesus que, tras un mal control, acabó propiciando el remate al fondo de la red de Karim Adeyemi.
La fiesta pudo no acabar ahí. El de Rocafonda repartió varias asistencias más que, por falta de puntería de sus compañeros, no engrosaron su estadística personal de pases de gol. Como no podía ser de otra manera, el MVP del Galatasaray 1 – 4 FC Barcelona de Champions fue para el 10 culé, que firmó una nueva demostración de hasta qué punto resulta desequilibrante sobre el verde, generando espacios, encarando, driblando y asistiendo. Ya son siete los regalos de Lamine en los últimos cuatro partidos oficiales del crack barcelonista, obsequios que no hacen más que demostrar que estamos ante un futbolista totalmente diferencial que marcará una época.