El club activa el protocolo médico para controlar una dolencia que podría obligar a frenar su ritmo competitivo.
Lamine Yamal vuelve a situar al FC Barcelona en alerta. El joven atacante arrastra molestias persistentes en el pubis que nunca llegaron a desaparecer por completo. Aunque no existe una lesión grave diagnosticada, en el club temen que no esté al cien por cien durante las próximas semanas.
Según informó Gerard Romero, el entorno del futbolista contactó con los médicos azulgranas hace unos quince días tras notar nuevas incomodidades en la zona afectada. Desde entonces, los servicios médicos han iniciado un control exhaustivo sobre su evolución y cada entrenamiento, con especial atención a las cargas físicas acumuladas.
Flick ordena precaución máxima
En la Ciutat Esportiva, la consigna es clara: ni un riesgo innecesario. Hansi Flick ha reducido la intensidad de trabajo del extremo durante las últimas sesiones y ha pedido informes constantes sobre su estado. El entrenador alemán no quiere que un exceso de confianza provoque una recaída seria.
Los servicios médicos, en coordinación con especialistas externos, han activado un protocolo de prevención para dolencias púbicas. El plan contempla fisioterapia avanzada, sesiones de fortalecimiento de la zona abdominal y una vigilancia constante del tiempo de exposición en los partidos. En el club reconocen que la pubalgia es una lesión traicionera, capaz de reaparecer ante cualquier sobreesfuerzo.
Si las molestias persisten más allá de los plazos previstos, no se descarta una parada programada. Fuentes del Barça aseguran que las sensaciones no son alarmantes, pero sí lo bastante preocupantes como para mantener la vigilancia. “No se asumirá ningún riesgo que comprometa su futuro”, confirman desde el entorno técnico.
El fantasma de la sobrecarga
El historial reciente del canterano explica la prudencia. Lamine Yamal ya sufrió un episodio similar meses atrás, y aunque se recuperó con éxito, las molestias nunca desaparecieron completamente. La acumulación de minutos entre el Barça y la selección ha incrementado la carga muscular de un futbolista de solo 18 años.
El cuerpo técnico teme que esta sobreexposición acabe derivando en una pubalgia crónica si no se maneja con precisión. Flick ha insistido en que la planificación física debe priorizar el descanso y el control de esfuerzos, incluso si eso implica ausencias puntuales en partidos importantes.
Por su parte, la dirección deportiva sigue el caso muy de cerca por sus repercusiones deportivas y económicas. Lamine no solo es el presente del equipo, sino también un activo estratégico para el futuro y el mercado. Cualquier recaída prolongada tendría impacto directo en la valoración del proyecto.
Soluciones inmediatas y apoyo del vestuario
El Barça afronta este contratiempo en pleno calendario exigente y con los márgenes del fair play financiero ajustados. Si la dolencia obliga a un parón prolongado, Flick baraja reorganizar su esquema ofensivo con alternativas internas. Marcus Rashford y Fermín López podrían asumir más protagonismo por banda, según los planes del técnico.
Deco, por su parte, estudia posibles refuerzos de bajo coste si el problema se extiende, aunque la prioridad absoluta sigue siendo cuidar al jugador y garantizar su recuperación total.
En el vestuario, el apoyo es unánime. Los capitanes han aconsejado paciencia al joven extremo, recordándole que la pubalgia requiere tiempo y disciplina. Todos coinciden en un mensaje compartido por el propio Flick: el bienestar de Lamine Yamal está por encima de cualquier calendario o resultado inmediato.