Los fichajes más raros de la historia del Barça

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Written by Andy Causse

noviembre 13, 2025

Un repaso a las operaciones más sorprendentes, inexplicables y curiosas del club azulgrana

El FC Barcelona ha firmado a lo largo de su historia incorporaciones brillantes que marcaron una época. También ha protagonizado fichajes que, vistos con perspectiva, siguen generando sorpresa entre los propios aficionados. En este artículo repasamos algunos de los movimientos más extraños, polémicos o difíciles de explicar que ha vivido el club.

Douglas Pereira

Douglas llegó al Barça en 2014 procedente del Sao Paulo por una cifra cercana a los cuatro millones de euros. Su fichaje sorprendió incluso en Brasil porque el lateral no era titular habitual en su propio club. En Barcelona solo disputó ocho partidos, dejando claro desde el inicio que no tenía nivel para el primer equipo.

El jugador pertenecía a la agencia Traffic, un nombre que aparecería también en otros movimientos cuestionados. Tras dos temporadas sin protagonismo, encadenó cesiones en Portugal y Turquía con resultados dispares. Finalmente, logró relanzar su carrera lejos del Camp Nou antes de poner rumbo al Besiktas.

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Jeison Murillo

En enero de 2019, el Barça afrontó una emergencia defensiva tras los problemas físicos de Umtiti y Vermaelen. El club optó por una cesión de Murillo desde el Valencia, pese a que tampoco tenía protagonismo allí. Su aportación fue mínima porque Ernesto Valverde solo le alineó en cinco encuentros oficiales.

La operación incluía una opción de compra de veinticinco millones que jamás se activó por falta de rendimiento. Su fichaje reavivó el debate sobre la necesidad de apostar por la cantera en situaciones puntuales. El tiempo confirmó que fue un movimiento improvisado que no ayudó a mejorar la planificación defensiva.

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Keirrison

Keirrison llegó en 2009 como una apuesta brasileña aparentemente estratégica, pero nunca debutó con el Barça. El club pagó alrededor de catorce millones por un delantero que inmediatamente fue encadenando cesiones sin éxito. Su paso por Benfica, Fiorentina o Santos no dejó rastro y terminó su contrato sin dejar huella.

Curiosamente, también pertenecía a la agencia Traffic, como Douglas, lo que alimentó sospechas sobre intereses externos. Jamás formó parte real del proyecto deportivo y terminó simbolizando una etapa de decisiones discutibles. Sigue siendo uno de los fichajes más difíciles de explicar de la historia reciente del club.

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Paulinho

Paulinho fue un fichaje inesperado que terminó rindiendo mucho mejor de lo previsto. El Barça pagó cuarenta millones al Guangzhou Evergrande en 2017 por un centrocampista físico poco habitual en la tradición culé. Sin embargo, disputó cuarenta y nueve partidos y marcó nueve goles, siendo una pieza clave para el doblete.

Su energía y despliegue compensaron las carencias físicas de un equipo que ya mostraba desgaste competitivo. La sorpresa creció cuando el futbolista regresó al Guangzhou por una cifra aún mayor al finalizar la temporada. El movimiento dejó beneficio económico y un recuerdo positivo entre los aficionados azulgranas.

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Edgar Davids

Edgar Davids aterrizó en enero de 2004 cedido por la Juventus cuando el Barça atravesaba un momento muy delicado. Su llegada generó dudas porque tenía treinta años y estaba lejos de su mejor nivel competitivo. En pocas semanas se convirtió en el impulso que necesitaba el equipo para salir de la crisis.

Con Davids en el campo, el Barça encadenó una racha espectacular que transformó su posición en la Liga. Fue clave en la reconstrucción del proyecto que impulsó la era de Ronaldinho y la consolidación de Rijkaard. Aunque solo estuvo seis meses, su impacto fue enorme y marcó un antes y un después.

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Kevin-Prince Boateng

Boateng llegó cedido en 2019 para cubrir el rol de suplente de Luis Suárez en momentos puntuales. Su incorporación sorprendió a todo el entorno porque no se ajustaba al perfil habitual del club. Terminó jugando solo cuatro partidos oficiales sin marcar diferencias en ningún tramo de la temporada.

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El propio jugador explicó después que Suárez jugaba incluso con molestias y apenas dejaba espacio para alternativas. Su fichaje representó un parche momentáneo que no aportó soluciones reales al proyecto deportivo. Con el tiempo se convirtió en un ejemplo evidente de improvisación en la planificación.

Julio César Romero (Romerito)

Romerito protagonizó uno de los episodios más surrealistas de la historia azulgrana en 1989. Recibió una llamada de madrugada desde Barcelona, viajó en cuestión de horas y debutó apenas dos días después. Johan Cruyff lo pidió expresamente como sustituto temporal de Bakero durante los últimos meses de competición.

El paraguayo no logró asentarse y una lesión frenó su adaptación antes de terminar la temporada. Solo disputó unos pocos meses en el club, pero su historia refleja la urgencia de aquella época. Su fichaje continúa siendo uno de los más peculiares en la memoria del barcelonismo.