El atacante de Salou deja atrás un año durísimo por las lesiones y encara el próximo curso como una pieza clave.
Òscar Gistau vuelve a sonreír y en La Masia ya se percibe como una de las mejores noticias del tramo final. El delantero ha dejado atrás meses muy duros marcados por lesiones, trabajo en silencio y mucha frustración acumulada. Ahora, poco a poco, empieza a recuperar sensaciones y a mirar el futuro con bastante más optimismo.
No ha sido una temporada sencilla para el atacante de Salou, ni mucho menos una etapa cómoda en su crecimiento. Las lesiones le han impedido tener continuidad durante bastante tiempo y también le han frenado justo cuando más necesitaba minutos. Aun así, dentro del club creen que esa etapa tan complicada también le ha hecho más fuerte mentalmente.
Tras volver a entrenarse con dinámica del Barça Atlètic hace ya varias semanas, el delantero ha empezado a dejar señales muy positivas. En este tramo final ha sumado minutos con el Juvenil A y ha recuperado sensaciones importantes con balón. Lo mejor no ha sido solo verle competir otra vez, sino comprobar que vuelve a sentirse futbolista.
Un final de curso que cambia el ánimo
El gran desahogo llegó en el momento más importante del final de temporada para el juvenil azulgrana. Gistau celebró el título de Liga y, además, firmó un hat-trick en el partido decisivo. Ese día no solo marcó tres goles, también soltó mucho peso que llevaba encima desde hacía demasiado tiempo.
Hace solo unos días, además, volvió a sumar minutos en Tenerife y dejó detalles que refuerzan esa mejoría evidente. Entró en la segunda mitad y dispuso de un par de ocasiones claras para recortar diferencias. Puede parecer un detalle menor, pero para él fue otra señal de que vuelve a estar cada vez más cerca.
En el club valoran especialmente que ya se le ve más suelto, más confiado y mucho más conectado con la competición. Después de tantos problemas físicos, su reconciliación con el césped era el primer objetivo real. Y esa barrera ya empieza a quedar claramente atrás dentro de su proceso.
Un ‘9’ distinto en una posición muy difícil
La próxima temporada será especialmente importante para Òscar Gistau dentro del ecosistema de La Masia. En su último año de juvenil, todo apunta a que será una de las referencias del nuevo Barça Atlètic. El filial sufrirá un cambio fuerte en ataque y él está llamado a ganar peso en vestuario y sobre el campo.
Desde hace tiempo, dentro del club se le considera uno de los mejores proyectos de delantero centro puro de la cantera. Su perfil como ‘9’ clásico, de área, remate e intuición, siempre ha generado mucha atención en los técnicos. El gran problema nunca fue el talento, sino la falta de continuidad provocada por las lesiones.
De hecho, con solo 15 años, ya había debutado y marcado con el Juvenil A, algo nada habitual en un delantero tan joven. Esa irrupción reforzó todavía más la sensación de que el Barça tenía entre manos un perfil especial. Ahora el reto es volver a conectar todo ese potencial con regularidad y estabilidad física.
El Barça Atlètic le necesita
No lo tendrá fácil, porque ser delantero centro en el Barça nunca ha sido un camino cómodo para nadie. Muy pocos ‘9’ tradicionales surgidos de la cantera han logrado consolidarse después en el primer equipo azulgrana. Esa dificultad histórica convierte su caso en un desafío todavía más exigente y también más interesante.
Pero el contexto del próximo filial le favorece bastante más que en otros momentos recientes. Todo indica que nombres como Barberá, Ureña, Dani Rodríguez o Aziz no seguirán en esa zona ofensiva. Eso deja espacio, minutos y responsabilidad para un jugador que necesita precisamente sentirse importante otra vez.
La conclusión en La Masia empieza a ser bastante clara con Gistau. Si el físico le respeta, el delantero de Salou puede ser uno de los puntales del próximo Barça Atlètic. Después de tanto sufrimiento, el club vuelve a ver en él a ese ‘9’ que un día señaló como uno de sus grandes proyectos.