El sindicato Élite Taxi vuelve a la carga contra el acuerdo Barça–Uber
El Barça presentará esta tarde su acuerdo de patrocinio con Uber, pero lo que debería ser un evento corporativo se verá acompañado de una nueva dosis de ruido. Élite Taxi, encabezado por su portavoz Tito Álvarez, ha convocado una protesta con claxones, petardos y consignas frente al Camp Nou. Una escena tan repetida como incomprensible.
Mientras el club impulsa una alianza dentro de la legalidad y enmarcada en su estrategia comercial, el sindicato pretende convertirla en una batalla callejera. El problema no está en el Barça ni en su patrocinio, sino en una lucha política y personal que nada tiene que ver con el fútbol ni con los valores que representa la entidad azulgrana.
https://twitter.com/i/web/status/1980633060644360641
Protestas que no van a ninguna parte
Según explicó el propio Álvarez en RAC1, los taxistas “harán sonar los claxon y petardos” para boicotear la presentación del acuerdo. Un espectáculo que recuerda más a una fiesta improvisada que a una reivindicación coherente.
La contradicción es evidente: ayer, Élite Taxi había desconvocó sus protestas en la previa del partido ante el Olympiacos. Ahora, sin embargo, vuelven a salir a la calle con el mismo argumento, pero contra un acto que en nada afecta a su trabajo.
https://twitter.com/i/web/status/1980156216111505709
Un portavoz con pasado controvertido
Tito Álvarez no es un desconocido. Desde hace años se presenta como el rostro del taxi en Cataluña y ha sabido ganarse minutos de micrófono con un estilo entre el activismo y el espectáculo. Fue recibido como una estrella por sus seguidores del sector, y su figura siempre ha estado rodeada de polémica.
Diversas crónicas lo describen como un líder populista, vinculado en el pasado a movimientos radicales y a grupos ultras del entorno del Barça, aunque él lo haya negado. De hecho, llegó a reconocer su afición al club y a lucir tatuajes del escudo azulgrana, pero al mismo tiempo fue relacionado con los Boixos Nois, un colectivo del que el propio Joan Laporta se desmarcó y expulsó del Camp Nou, de los cuales llegó a recibir amenazas.
El contraste es evidente: el Barça lleva dos décadas luchando contra la violencia y el extremismo en las gradas, mientras algunos de sus críticos actuales —como Álvarez— presumen de haber coincidido con grupos que representan justo lo contrario.
https://twitter.com/i/web/status/1980695402249630106
Laporta, firme en su posición
Desde la directiva culé insisten en que el acuerdo con Uber sigue adelante y no será alterado por presiones externas. El presidente Joan Laporta ya ha dejado claro que el club actúa dentro de la legalidad, buscando socios que generen ingresos y proyección internacional.
Es la diferencia entre gestionar un club global y alimentar un conflicto local. El Barça avanza, mientras algunos se quedan atrapados en una guerra personal que nada tiene que ver con el deporte ni con los valores de la entidad.
El verdadero debate está en otro lado
El taxi tiene derecho a manifestarse, pero esta batalla se libra en los despachos del Parlament, no en las puertas del estadio. La nueva Ley del Taxi será la que defina la convivencia entre taxis y VTC, no una pitada con claxon ni un corte de calle frente a un club de fútbol.
Por eso, la protesta de hoy no solo carece de sentido: daña la imagen del sector y muestra hasta qué punto algunos líderes prefieren el ruido al diálogo. El Barça no es el enemigo.