Alejandro Balde responde con contundencia a las especulaciones de los últimos días y deja muy clara su postura respecto al FC Barcelona.
Alejandro Balde ha querido acabar con dos de los rumores que más fuerza habían cobrado en las últimas semanas. El lateral del FC Barcelona habló tanto de su estado físico como de su futuro y lanzó un mensaje que tranquiliza al barcelonismo.
El canterano aseguró que se encuentra en condiciones de volver muy pronto. Además, dejó claro que no contempla un futuro lejos del club azulgrana.
Balde niega cualquier problema físico
Balde desmintió las informaciones que apuntaban a una supuesta pubalgia. El defensor aseguró que no sufre esa lesión y que su intención es estar disponible para el próximo compromiso del equipo.
«Han salido algunas noticias diciendo que tengo pubalgia, pero no hay nada de eso; estaré listo para el próximo partido.»
Sus declaraciones rebajan la preocupación sobre su estado físico. El lateral confía en reincorporarse con normalidad a la dinámica del equipo.
«El Barça es mi hogar»
El internacional español también fue rotundo al ser preguntado por su futuro. Balde afirmó que nunca ha pensado en marcharse y recordó el fuerte vínculo que mantiene con el club desde su infancia.
«¿Irme? El Barça es mi hogar. Llevo 16 años en este club, toda mi vida. Quiero triunfar aquí, mi mente está aquí. Soy de Barcelona, esta es mi casa. Lo que pienso es seguir aquí durante muchos años más, no me voy.»
Con esas palabras, el defensa quiso poner fin a cualquier especulación sobre una posible salida. Su objetivo es seguir creciendo y consolidándose como una pieza importante para Hansi Flick.
Un mensaje de tranquilidad para el barcelonismo
Las declaraciones de Alejandro Balde despejan dos de las principales dudas que rodeaban su situación. El lateral asegura que su recuperación avanza según lo previsto y que su compromiso con el FC Barcelona permanece intacto.
El mensaje del canterano no deja espacio para interpretaciones. Balde quiere seguir haciendo historia en el Barça y confía en volver muy pronto al terreno de juego para demostrarlo.