El Barça se desangra ante el Madrid en un fatídico Clásico (76-95)

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Written by Pol Cardona

marzo 23, 2026

El conjunto blanco realizó un muy buen encuentro en un triunfo coral, asimismo los catalanes no son capaces de rehacerse de la malísima dinámica actual

El Barça completó un muy mal partido. Los blancos superaron a los de Xavi Pascual en un gran segundo cuarto, a partir de ese momento el encuentro se acabó. Los azulgrana atraviesan una muy mala dinámica, provocada por los pocos efectivos, el cansancio físico y el poquísimo acierto en las últimas semanas.

El clásico se presentaba como un duelo clave para ambos conjuntos: El Barça buscaba confirmar su mejoría tras la victoria en Valencia. El Madrid buscaba su venganza particular tras la derrota en el choque de la primera vuelta. Los blancos tenían un balance de 20-2 en liga doméstica, mientras que los azulgrana llegaban con 15 victorias y 7 derrotas. Los culers recuperaban a Shengelia tras su lesión.

Xavi Pascual elegía a: Satoransky, Punter, Clyburn, Parra y Vesely para iniciar el encuentro. Por su lado, Scariolo, entrenador de los blancos, lo hacía con: Campazzo, Abalde, Deck, el ex azulgrana y muy poco querido en el Palau, Mario Hezonja y el gigante, Edy Tavares.

El ambiente en el Palau Blaugrana ponía los pelos de punta. La primera canasta la anotó Deck ante Parra, pero Jan Vesely reventó el aro blanco para levantar a todos los culers y colocar el (2-2). La igualdad era enorme y el ritmo y agresividad en ambos conjuntos era la propia de un partido grande. Hezonja perforaba la defensa local con 4 tantos al inicio del choque, por otro lado, Clyburn conseguía el primer triple del partido, que junto a dos tiros libres anotados por el americano ponían al Barça por primera vez por delante en el electrónico (9-8).

Dominio inicial sin continuidad

Como si de un combate de boxeo se tratase ambos equipos se endosaron diversos golpes en la mandíbula. Primero fue Tavares, luego Vesely, Abalde respondió con un triplazo al que Satoransky contestó con una canasta en el poste bajo aprovechando su superioridad física. Los de Pascual completaron un muy buen final de periodo, con un parcial de 5-0 que impuso la máxima diferencia del choque al terminar los primeros 10 minutos (18-15).

El segundo cuarto empezaba fatal para los catalanes: cinco malos ataques consecutivos, un triple de Lyles, una “bombita” de Maledon, un mate de Len y un triple de Procida situaban a los de Scariolo siete puntos arriba (18-25). Pascual pidió tiempo muerto e introdujo a Vesely y Satoransky en pista para frenar el golpe.

Punter intentó reaccionar con cuatro puntos consecutivos, pero el ritmo del Madrid era imparable. Lyles castigaba desde el perímetro y los blancos ampliaban la ventaja (22-30). El Barça no encontraba fluidez ofensiva y sufría atrás, acumulando errores en ambos lados de la pista.

Un alley-oop culminado por Procida y un triple de Llull pusieron el +15 en el marcador. El golpe fue definitivo. El Barça encajó 36 puntos en el segundo cuarto con un impresionante 8/9 en triples, dejando el partido prácticamente sentenciado antes del descanso (33-51).

Un intento de reacción insuficiente

Pascual movió el banquillo en el tercer cuarto dando entrada a Marcos, Brizuela y Willy. El primer acierto llegó precisamente del pívot, asistido por Shengelia, que era el principal argumento ofensivo del equipo. Aun así, el Barça no lograba reducir diferencias (37-54).

La tónica seguía siendo la misma: desacierto en ataque y fragilidad defensiva. El Madrid llegó a ponerse 23 puntos arriba, mientras Clyburn intentaba mantener con vida al equipo con acciones individuales. Al final del tercer cuarto, el Barça recortó ligeramente la distancia (53-71), pero el partido ya estaba muy cuesta arriba.

Un final sin reacción ni respuestas

Kusturica, el joven de 16 años, entró a pista en el último cuarto en un tramo ya sin historia. Garuba dejó un mate espectacular y Punter anotó desde el perímetro, pero el encuentro llevaba minutos decidido. El Barça no mostró capacidad real de reacción.

El ambiente en el Palau fue apagándose. Muchos aficionados abandonaron sus asientos antes del final y los que se quedaron mostraban frustración y resignación. La sensación era clara: un equipo sin energía, sin ideas y sin recursos para competir ante un rival de máximo nivel.

El partido terminó con un contundente 76-95. El Madrid dominó durante más de 30 minutos con mayor acierto, mejor juego y superioridad en el rebote. El Barça, en cambio, dejó una imagen muy pobre, reflejo de un momento complicado en la temporada donde faltan piernas, claridad y soluciones para competir ante un equipo de este nivel.