Un partido que fue de menos a más, con un buen último cuarto colectivo
Si Xavi Pascual volvía al Palau, había muy poco que decir. Este jueves, la afición blaugrana recibió a su leyenda con una buena entrada en el pabellón y un partido, a priori, fácil contra el colista momentáneo de Europa.
Se palpó un ambiente curioso durante los primeros minutos del encuentro. El Asvel, un poco más enchufado, entró con ritmo al partido. Al compás que el aficionado terminaba de colocarse en su asiento, el Barça recuperaba pulsaciones con un activo Shengelia y unas defensas intensas y activas, pero faltaba encajar la pieza final —muchas veces esta llave es el peso de la idea de tener que ganar— para salir con ventaja en los primeros cinco minutos del cuarto (8-10).
Había una sensación extraña en el campo. La grada se contenía al recibir a su ídolo otra vez en los banquillos. No había vítores, había expectación. Y el jugador del Barça continuaba en una suerte de trance que impedía cierta armonía en la pista. Fueron seguidos los toma y daca sin mucho acierto y con un ritmo medio, de domingo. Un triple de Brizuela, a falta de un minuto, desatascó el marcador y puso a los suyos dos por delante. El primer cuarto, muy igualado, dio paso al segundo con los culers uno arriba (20-19).
Los primeros tres minutos siguieron la tónica del primer cuarto. Fue interesante ver cómo el equipo quería crecer por momentos, y en algunos instantes hubo destellos de luz. Pese a esto, los sistemas aún tenían que asentarse en los cuerpos de los jugadores. Errores en defensa —excesos de intensidad— o la poca eficacia desde el triple en ataque no permitían que el Barça se adelantara en unos minutos muy igualados. El partido estaba frío a falta de seis para el descanso (28-30).
Hubo un ligero aumento de acierto ofensivo en ambos equipos hasta el final del primer tiempo. Aun así, el partido seguía igualado. Kevin Punter desequilibró la balanza para los suyos con una bandeja en el último segundo del cuarto (45-44).
El ambiente continuaba extraño en el Palau. El Asvel, sobre el papel inferior, daba la cara hoy en un terreno complicado. Su acierto considerable en ataque y su solidez física en defensa sorprendieron a los culers, que al quinto minuto del tercer cuarto iban tres arriba sosteniendo el resultado. El equipo arbitral fue exigente en el contacto, y los franceses sumaron puntos desde el tiro libre.
Transcurrieron los minutos y el partido siguió al mismo nivel: un empate en toda regla. Sorprendió al público culer ver un Asvel tan regular y concentrado. En el aficionado habita una ambiciosa idea de mejora instantánea con un genio como Pascual en el banquillo. La materia, aun así, es distinta. Chocan los cuerpos en el parqué a la par que chocan las ideas con la realidad deportiva, con otro actor con pensamiento propio delante, capacitado para desarticular tus razonamientos en la pizarra. Y la intensidad se vuelve tangible cuando corren los minutos en la pista. El partido, antes frío y ahora rudo, entró en sus últimos quince minutos con el Asvel uno arriba (56-57).
Los visitantes se pusieron cinco arriba a falta de tres minutos, pero el Barça neutralizó rápido el parcial con otro de cinco a cero. Punter procedió a deslumbrar a todo el pabellón con unos minutos geniales. Creador desde la nada, fue capaz de sacar adelante el cuarto con su talento individual, dando una última asistencia a Juani Marcos para que anotara el triple que cerraría el cuarto. El Palau se encendió como una chispa violenta que emerge de un mechero roto (68-65).
Cambió el acierto en los locales durante los dos primeros minutos del último cuarto, que, pese a su actitud encomiable en los últimos minutos del tercero, seguían aún cortos de distancia en el marcador, aunque con el vaivén del encuentro era ya una diferencia considerable (71-65).
El duelo avanzó a un ritmo coherente con los últimos minutos. Una gran actuación de Juani Marcos fue de lo más destacado del último cuarto, ovacionado al salir de la pista.
Faltaban cinco minutos para que sonara la bocina, y el Barça salió a la defensa de su honor. Cale y Shengelia estuvieron explosivos. Un episodio de recuperaciones y transiciones rápidas permitió a los locales completar dos minutos intensos y redondos que los pusieron 11 arriba, después de un importante triple de Brizuela y un mate poderoso de Toko Shengelia. Qué gran noticia es su presencia en la ciudad condal.
Entonces el Barça fue un vendaval. Intenso y sólido en defensa, generó una fortaleza difícil de derrocar. Cale, antes mencionado, estuvo inteligente y fuerte en su rol como defensor, recuperando balones importantes y agotando mentalmente al atacante que vigilaba de cerca.
El Barça dio por finalizado el encuentro cuando aún faltaban algunos minutos para su final. Un partido que fue de menos a más, con un buen último cuarto colectivo que rezuma la intensidad que pide Pascual a sus jugadores. El inicio en el Palau del nuevo Barça se resolvió en una trabajada victoria (88-78).