En el Barça creen que su futuro aún genera polémica.
Hansi Flick, que ha dado protagonismo a jóvenes como Cubarsí, Bernal o Lamine, no ha visto el mismo rendimiento en todos. Y en el vestuario cada vez suena con más fuerza el nombre de un jugador señalado por sus propios compañeros.
La sensación es que todavía permanece vinculado al club por razones que van más allá de lo deportivo. Dentro del vestuario se repite que, de no ser por un vínculo personal muy concreto, ya no formaría parte del proyecto azulgrana. Una afirmación dura que genera división, pero que muchos consideran evidente por la manera en la que se ha gestionado su futuro.
Un jugador que no convence en el Camp Nou
El cuerpo técnico ha intentado darle oportunidades, aunque sus actuaciones nunca han estado a la altura de lo esperado. En lugar de transmitir seguridad, ha dejado dudas tanto en defensa como en la construcción de juego. La diferencia con otros jóvenes que sí se han ganado un sitio ha sido demasiado evidente.
La crítica más repetida en los pasillos del club es que no ha dado el salto de calidad necesario. Mientras otros canteranos se consolidan con solvencia, su presencia en el primer equipo ha generado más inquietud que confianza. El resultado ha sido una cesión que buscaba aliviar tensiones, pero que no resuelve el debate de fondo.
Una amistad que lo sostiene
El gran argumento que mantiene a este futbolista bajo contrato es su estrecha relación con Lamine Yamal. Ambos crecieron juntos en La Masia y mantienen un vínculo personal muy fuerte fuera del campo. Ese lazo, según voces internas, ha sido decisivo para que todavía cuente con oportunidades dentro del club.
En el Barça muchos creen que, sin esa amistad, ya se habría optado por un traspaso definitivo. La decisión de enviarlo cedido en lugar de venderlo ha reforzado la percepción de un trato de favor. Y esa sensación ha encendido un malestar evidente en parte de la plantilla, que reclama igualdad de condiciones para todos.
El debate en redes y dentro del club
La polémica también se ha trasladado a la afición. Una parte de los seguidores insiste en que merece paciencia y confianza. Pero otros opinan que el Barça no puede mantener a futbolistas que no están al nivel de la exigencia.
En redes sociales abundan las críticas hacia la gestión de su caso, reclamando mayor firmeza por parte de la directiva. Y dentro del vestuario, los comentarios son todavía más contundentes. Se le acusa de falta de madurez y de no transmitir la profesionalidad que se exige a cualquier jugador que vista la camiseta azulgrana.
Lo que espera el Barça en su regreso
La cesión actual es vista como una oportunidad para que acumule minutos en un contexto menos exigente. El problema es que no se trata de una salida definitiva, por lo que su regreso está asegurado. Y ahí volverá a abrirse el mismo debate que ya divide al club.
Flick no lo ve como una pieza clave de futuro y la directiva tendrá que tomar una decisión drástica. Si no demuestra un progreso notable en los próximos meses, su continuidad se antoja insostenible. El vestuario lo sabe, y muchos creen que solo una salida definitiva resolverá la polémica.
El gran señalado es Héctor Fort, lateral formado en La Masia y muy cercano a Lamine Yamal. Su cesión temporal evita tensiones inmediatas, pero no elimina el problema de fondo: volverá al Barça por contrato. Y en el vestuario se repite con contundencia que, si no fuera el mejor amigo de Lamine, ya estaría fuera del club.