Pini Zahavi visitó la ciudad para conocer el proyecto azulgrana y asegurar el futuro del joven extremo
La visita de Pini Zahavi a Barcelona esta semana no solo tenía que ver con Robert Lewandowski. El FC Barcelona aprovechó el encuentro para tratar el futuro de Ebrima Tunkara, uno de los mayores talentos juveniles del club. Con solo quince años, el extremo ya es considerado una joya de La Masia.
Según Fabrizio Romano, Zahavi viajó acompañado de su entorno para reunirse con la directiva azulgrana. Durante la cita, el Barça presentó un plan deportivo a largo plazo diseñado para asegurar la continuidad del jugador. El objetivo es blindarlo antes de que clubes extranjeros intensifiquen su interés.
El club ha aprendido de fugas pasadas y no quiere repetir errores con su nueva generación. Por eso, ha elaborado un proyecto detallado que incluye formación, progresión y adaptación progresiva al primer equipo. En la dirección deportiva están convencidos de que Tunkara tiene un potencial similar al de Lamine Yamal.
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Un proyecto de crecimiento a largo plazo
Deco lidera personalmente las conversaciones para garantizar la permanencia del joven extremo. El plan contempla tres fases: consolidarse en el Juvenil B, saltar al Barça Atlètic y debutar en el primer equipo. Cada etapa incluirá sesiones específicas para desarrollar su potencia, técnica y lectura del juego.
En La Masia saben que el jugador ya ha despertado el interés de varios equipos ingleses y alemanes. Estas aproximaciones han acelerado la negociación, que el club espera cerrar antes de que acabe el año. En el entorno de Tunkara valoran positivamente el esfuerzo y la claridad del proyecto presentado.
El futbolista destaca por su velocidad, regate y madurez dentro del campo, atributos poco comunes a su edad. Los entrenadores coinciden en que su evolución ha sido constante y su actitud, ejemplar. Lo consideran un jugador de equipo con mentalidad ganadora, más preocupado por crear que por lucirse.
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La comparación con Lamine Yamal
En el club no dudan al compararlo con Lamine Yamal, aunque subrayan que cada proceso es diferente. Ambos irrumpieron con actuaciones dominantes en las categorías inferiores y una confianza inusual en jugadores tan jóvenes. Para los técnicos, Tunkara representa la siguiente gran promesa que puede dar el salto.
El Barça planea acompañarlo con un entorno controlado que garantice estabilidad y crecimiento. Se trabaja en un contrato con incentivos progresivos por rendimiento, pensado para reforzar su vínculo emocional con el club. La intención es clara: mantenerlo alejado de la presión externa y prepararlo para triunfar en el Camp Nou.
Zahavi, figura clave en la negociación
El papel de Pini Zahavi ha sido determinante para acercar las posturas entre el club y el entorno del jugador. Mantiene una relación directa con Laporta, lo que ha facilitado las conversaciones. Su mediación busca asegurar una gestión profesional del talento y proteger los intereses de todas las partes.
En el Barça ven en Zahavi a un aliado estratégico para blindar a los jóvenes con más proyección. El objetivo común es garantizar que Ebrima Tunkara continúe formándose dentro del club y se consolide en el futuro.
La Masia, símbolo del nuevo proyecto
La apuesta por Tunkara refleja la estrategia del Barça de volver a confiar en el talento de casa. Con jóvenes como Cubarsí, Fort o Guille Fernández, el club quiere construir una generación que marque una nueva era.
El mensaje desde la directiva es claro: ninguna joya puede escapar. Ebrima Tunkara encarna el futuro del Barça, un futbolista de casa, con carácter y talento global.