El joven crack azulgrana empieza a recibir críticas internas por su papel en un partido clave en Europa.
La derrota del FC Barcelona contra el Paris Saint-Germain en Montjuïc sigue generando ruido tanto fuera como dentro del vestuario. El conjunto azulgrana se adelantó en el marcador, dispuso de ocasiones claras para aumentar la ventaja y terminó cayendo por 1-2. El tanto decisivo de Gonçalo Ramos en el último minuto desató un huracán de críticas hacia varios futbolistas.
Entre los señalados, sorprende que parte del foco haya caído sobre Lamine Yamal, considerado hasta ahora intocable. El extremo de 18 años arrancó el duelo con acciones de calidad, generando peligro cada vez que recibía.
Sin embargo, con el paso de los minutos su participación fue cada vez menor, hasta quedar eclipsado por Nuno Mendes.
Una segunda parte muy dura para el Barça
La segunda mitad fue un auténtico monólogo del PSG, que dominó físicamente y superó al Barça en intensidad. El equipo de Luis Enrique, a pesar de sus numerosas bajas, mostró un nivel competitivo propio de un campeón de Europa. El Barça, en cambio, se vio incapaz de sostener el ritmo en los momentos decisivos del partido.
Lamine fue uno de los más criticados porque, tras un inicio prometedor, terminó desconectándose del juego. En el tramo final se le vio caminar en el campo, con gestos evidentes de agotamiento. Sus compañeros le reprocharon no haber pedido el cambio y haber dejado de ayudar en la presión.
Un vestuario que no quiere privilegios
La preocupación no está solo en el rendimiento, sino en la percepción que genera dentro del vestuario culé. Algunos jugadores creen que Lamine recibe un trato diferente por ser la gran estrella del club. En privado, recuerdan que el éxito de la temporada pasada se basó en la igualdad y el esfuerzo colectivo.
No quieren que el talento del joven crack le convierta en alguien exento de responsabilidades, sobre todo en partidos grandes. Por eso, las voces críticas han empezado a hacer ruido en la caseta, pidiendo un cambio de actitud. Consideran que Hans-Dieter Flick debe ser más contundente con él y tomar decisiones más valientes.
Lamine llega de una lesión
Es cierto que Lamine acaba de salir de una lesión que lo ha mantenido varias semanas alejado. Su falta de ritmo y el cansancio acumulado justifican en parte el bajón mostrado en el segundo tiempo. Aun así, sus compañeros entienden que el escudo no permite excusas y todos deben rendir al máximo.
La exigencia es máxima en un equipo que aspira a todo, especialmente en una Champions tan competida. Flick confía plenamente en él, pero sabe que debe dosificarlo mejor para evitar recaídas y polémicas internas. En el Camp Nou nadie quiere que el vestuario se divida por la gestión de su gran estrella.
La figura que marca el futuro
A pesar de las críticas, nadie duda de que Lamine Yamal es fundamental para el proyecto azulgrana. Su calidad diferencial y su capacidad para decidir partidos lo convierten en una pieza indispensable para Flick. Sin embargo, lo que preocupa es que la presión pueda afectar tanto a su rendimiento como a la armonía interna.
El Barça debe gestionar con cuidado la situación, porque Lamine sigue siendo la gran bandera de la afición. Los seguidores lo adoran y lo consideran el heredero natural de los grandes cracks que marcaron época. El reto será encontrar el equilibrio entre cuidar su talento y exigirle como a cualquier otro jugador del equipo.