La situación del neerlandés ha cumplido los peores presagios
El vestuario del Barça ha recibido un duro golpe con la confirmación de la lesión de Frenkie de Jong. El centrocampista neerlandés, que había regresado antes de tiempo de la concentración con su selección, no podrá jugar durante los próximos compromisos importantes. La noticia ha caído como un jarro de agua fría en un momento ya complicado para Hansi Flick.
El entrenador alemán había sufrido ya la baja de Alejandro Balde, lesionado durante el parón internacional. Lamine Yamal arrastraba molestias en la espalda, aunque fue obligado a jugar con España. Ahora se suma De Jong, que se retiró ante Polonia tras sentir un fuerte dolor en la zona del glúteo.
Ronald Koeman reconoció que la sustitución del neerlandés no fue por rotación, sino por un problema físico evidente. Aunque intentó restarle importancia, dejó claro que era arriesgado mantenerlo en el campo. La decisión de apartarlo fue preventiva, pero el daño ya estaba hecho para el Barça.
El diagnóstico médico confirma los temores
De Jong volvió a Barcelona con síntomas claros y los médicos decidieron esperar 48 horas para que bajara la inflamación. Tras las pruebas realizadas, el diagnóstico confirmó una lesión muscular en el obturador externo. El club aseguró que su evolución marcaría la disponibilidad para volver a entrenar.
Aunque no se especificaron plazos oficiales, los especialistas calculan entre siete y diez días de recuperación. El tratamiento será específico y requerirá reposo antes de retomar el trabajo progresivo. Flick pierde así a su pieza más fiable en el centro del campo.
La primera consecuencia es clara: no estará disponible frente al Valencia. Jugarlo sería demasiado arriesgado y podría derivar en una lesión más grave. Tampoco parece factible que llegue al debut de Champions frente al Newcastle.
Ese partido europeo estaba señalado como un examen clave en el calendario del técnico alemán. Sin embargo, el equipo tendrá que afrontarlo sin uno de sus futbolistas más importantes. El regreso más realista sería contra el Getafe, siempre que la recuperación se cumpla sin imprevistos.
El impacto en el vestuario culé
El peso de De Jong en el Barça va mucho más allá de las estadísticas. Se ha convertido en un líder silencioso, con experiencia internacional y una capacidad única para ordenar el juego. Perderlo incluso por pocos partidos genera enorme preocupación en el vestuario.
Los jóvenes como Fermín López o Marc Bernal dependen mucho de su experiencia en momentos decisivos. Su ausencia obliga a Flick a dar protagonismo a futbolistas con menos recorrido. Esto aumenta la presión en una plantilla que ya mostraba grietas en su irregular inicio liguero.
El empate frente al Rayo Vallecano fue interpretado como un paso atrás. Flick esperaba que De Jong fuese clave en la reacción, pero ahora deberá improvisar. Las opciones pasan por Marc Casadó o desplazar a jugadores ofensivos al mediocampo.
En los despachos la preocupación es evidente. La plantilla queda debilitada justo en semanas de máxima exigencia. Con el mercado cerrado hasta enero, Flick deberá exprimir al máximo a sus recursos internos.
Una baja que lo cambia todo
La lesión del neerlandés llega en el peor momento posible para un Barça en plena construcción bajo Flick. El entrenador pierde a su mejor mediocentro, justo cuando buscaba estabilidad tras varios partidos irregulares. El club asume que toca resistir y confiar en que la recuperación cumpla plazos sin complicaciones.
El calendario no da tregua y la Champions exigirá un nivel competitivo que sin De Jong se resentirá. El jugador ya trabaja en la recuperación con la mente puesta en reaparecer lo antes posible, aunque sin arriesgar. En el Barça lo tienen claro: sin él, la sala de máquinas pierde su brújula más fiable y regular.