El verano ha sido especialmente movido en Italia, con un AC Milan decidido a reestructurar su plantilla para volver a competir por todo. Entre fichajes destacados como Koni de Winter, Samuele Ricci, Pervis Estupiñán o incluso Luka Modrić, el conjunto ‘rossonero’ también ha sufrido bajas sensibles. La salida de Malick Thiaw rumbo al Newcastle, por 35 millones de euros, ha dejado un hueco importante en el eje de la defensa.
El conjunto de Massimiliano Allegri busca soluciones rápidas y de garantías para cubrir esa vacante. En San Siro consideran prioritario reforzar la zaga con un perfil experimentado, polivalente y con la capacidad de liderar desde el primer día. Bajo esas premisas, uno de los nombres que más convence a la dirección deportiva milanista se encuentra en la plantilla del FC Barcelona, lo que ya ha generado primeros contactos.
El favorito de Allegri
El elegido es Andreas Christensen, que acaba contrato con el Barça en 2026. Su nombre ha emergido como el gran objetivo del Milan para reforzar su defensa, y ya han presentado una primera propuesta formal: 18 millones de euros fijos más dos en variables. Allegri lo considera un perfil idóneo por su experiencia internacional, condiciones físicas y capacidad para adaptarse tanto de central como en el centro del campo.
El Milan le promete un rol de liderazgo inmediato, algo que en el Barça no disfruta de la misma forma. A pesar de la salida de Íñigo Martínez, Hansi Flick ha apostado por la dupla Araújo-Cubarsí como eje principal de la defensa, relegándolo a un papel más complementario. Esta circunstancia alimenta la esperanza de los italianos de poder convencerle con minutos, protagonismo y estabilidad.
Postura clara en el Barça
Pese al interés del Milan y a la oferta inicial, en el Camp Nou no contemplan la salida de Christensen. Flick lo valora como un jugador muy útil por su polivalencia, capaz de rendir como central o incluso como mediocentro en situaciones puntuales. En un curso largo y exigente, su perfil de “comodín” resulta fundamental para el técnico alemán, que no quiere perder a un efectivo de confianza.
Además, la directiva no planea debilitar más una defensa que ya quedó reducida tras la marcha de Íñigo Martínez. Christensen sigue estando en los planes del club catalán y cualquier negociación quedaría supeditada a una oferta muy superior a los 20 millones que ahora propone el Milan. Por el momento, el mensaje desde Barcelona es claro: el danés no está en venta.