Lo que está pasando en los despachos del club está sorprendiendo y mucho a Laporta
La temporada pasada supuso un punto de inflexión para el Barça. Con la llegada de Hansi Flick al banquillo, el equipo volvió a competir al máximo nivel y lo demostró de la mejor manera posible: ganando el triplete nacional. Liga, Copa del Rey y Supercopa fueron el resultado de un trabajo táctico preciso y de una plantilla con piezas claves en cada línea.
Pero si hubo un factor determinante en esa explosión de rendimiento, ese fue el centro del campo. La combinación de talento, equilibrio y dinamismo ofrecida por Frenkie de Jong, Pedri y Dani Olmo dio al Barça el control de los partidos y una identidad reconocible. La media volvió a dominar como en los viejos tiempos, apoyada por un sistema que permitía a los centrocampistas soltarse y asociarse constantemente.
Un medio del campo que marca diferencias
La presencia de estos tres jugadores en el once titular transformó la forma de jugar del Barça. De Jong aportaba la salida limpia y las conducciones verticales, Pedri el ritmo, y Dani Olmo la llegada al área y el último pase. Tres perfiles distintos pero complementarios, que conectaban con el talento ofensivo de Lamine Yamal y Raphinha en los extremos.
Además, el equipo no dependía solo de los titulares. En el banquillo, la cantera apretaba con fuerza. Flick dio protagonismo a Gavi, Fermín López, Marc Bernal o Marc Casado, quienes respondieron con buen nivel cada vez que tuvieron minutos.
Todo parecía bien encaminado. El Barça tenía centro del campo para rato o al menos, eso pensaban en el club hasta hace unas semanas.
Los planes de futuro se tambalean
En la dirección deportiva liderada por Deco, el objetivo es consolidar este bloque de centrocampistas como base del proyecto para los próximos 5 años. Renovar a los jóvenes, blindar a los titulares y seguir sumando talento desde La Masia. Sin embargo, hay un frente abierto que amenaza con desestabilizarlo todo.
Y no es un problema menor. Porque si hay un jugador que marcó diferencias el año pasado, ese fue Frenkie de Jong. Su capacidad para ordenar el juego desde atrás, su resistencia física y su lectura táctica lo convierten en una pieza insustituible.
El problema que ya preocupa a Pedri y a todo el vestuario
Según ha desvelado El Nacional, Frenkie de Jong termina contrato en 2026 y aún no ha renovado. El club lleva meses tratando de alcanzar un acuerdo, pero las negociaciones no avanzan. Y la situación es tan preocupante que, si no se cierra una renovación antes de enero, el jugador podrá negociar libremente con cualquier club.
La noticia ha caído como un jarro de agua fría en el vestuario. Pedri, uno de sus grandes socios en el campo y amigo fuera de él, sabe que la marcha de De Jong supondría un golpe durísimo para el equipo. También para Flick, que considera al neerlandés una pieza esencial en su esquema.
Por eso, Deco ya se ha puesto manos a la obra. El objetivo prioritario ahora mismo es cerrar la renovación de Frenkie antes de que acabe el año. Porque si no lo logran, el Barça no solo podría perder gratis a uno de sus mejores jugadores también perdería parte del alma de su centro del campo.