El vestuario rojiblanco vive momentos de tensión y varios cracks miran con atención al proyecto de Hansi Flick.
En el Atlético de Madrid reina la incertidumbre. Pese a los esfuerzos de Diego Pablo Simeone por mantener un bloque competitivo, hay futbolistas que no terminan de estar cómodos con la situación actual. El estilo del argentino, tan exigente en lo físico y rígido en lo táctico, empieza a generar desgaste interno.
En las últimas semanas, dos jugadores de primer nivel han transmitido su descontento con el papel que desempeñan en el equipo. Ambos han sentido que su potencial ofensivo se ve limitado en un esquema que prioriza el sacrificio defensivo por encima de la creatividad. Y ante ese panorama, el FC Barcelona aparece como la vía de escape ideal.
El técnico alemán no ha ocultado la necesidad de reforzar la plantilla con futbolistas diferenciales en ataque. Sabe que Lamine Yamal es un talento generacional y que Pedri debe seguir siendo el faro del centro del campo. Sin embargo, considera imprescindible sumar perfiles capaces de desequilibrar y asociarse con las grandes joyas culés.
Por eso, desde el banquillo azulgrana llega un mensaje claro a Joan Laporta y Deco: hay que fichar. El mercado de verano se cerró sin movimientos de última hora, pero ya se piensa en lo que viene. Y la oportunidad que surge con el descontento de dos referentes del Atlético no pasa desapercibida en el Camp Nou.
Cansancio con el método de Simeone
Las quejas hacia Simeone no son nuevas, pero en este curso se han intensificado. Los dos futbolistas en cuestión han dejado claro a su entorno que no disfrutan de su rol actual. Para ellos, el sistema de juego no explota sus virtudes, sino que las limita en exceso.
Uno de ellos ha tenido choques frecuentes con el técnico argentino por cuestiones de posicionamiento y libertad de movimientos. El otro, en cambio, siente que ha quedado relegado a un papel secundario cuando esperaba ser indiscutible. La mezcla de ambos casos crea una tormenta perfecta que el Barça quiere aprovechar.
En el club catalán se percibe que estos futbolistas encajarían a la perfección en la filosofía de Flick. Velocidad, sacrificio, polivalencia y hambre competitiva son atributos que el entrenador alemán reclama para elevar el nivel colectivo. Y Deco ya estudia fórmulas para facilitar la operación, consciente de que el Atlético no pondrá las cosas fáciles.
El Barça, atento a la jugada
En la directiva culé consideran que el mercado de enero podría convertirse en un punto de inflexión. Aunque la situación económica sigue siendo compleja, hay margen para realizar movimientos estratégicos. Y si estos dos jugadores empujan desde dentro para salir del Metropolitano, el Barça tendrá mucho terreno ganado.
Laporta entiende que, más allá del talento individual, el impacto en lo anímico sería enorme para el barcelonismo. Arrebatarle dos estrellas al Atlético reforzaría el proyecto culé y debilitaría a uno de sus rivales más directos. El factor emocional, unido al deportivo, multiplica el atractivo de la operación.
Además, en el Camp Nou no olvidan las tensiones pasadas con Simeone y la directiva colchonera. Este movimiento se leería como una respuesta contundente y como un mensaje de poder hacia el resto de Europa. El Barça quiere volver a marcar territorio en el mercado de fichajes.
En Inglaterra ya se han hecho eco del interés azulgrana y aseguran que los protagonistas verían con buenos ojos el cambio. Ambos saben que Flick apuesta por un estilo que se adapta mucho mejor a sus características. Y la posibilidad de compartir vestuario con jóvenes como Pedri o Lamine Yamal les seduce especialmente.
El secreto mejor guardado de las últimas semanas se ha confirmado: los dos jugadores que quieren salir del Atlético son Julián Álvarez y Álex Baena. Ambos sienten que no terminan de encajar en el esquema de Simeone y están convencidos de que el Barça es el lugar ideal para relanzar su carrera.