El ídolo inesperado

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Written by Didac Bertomeu

diciembre 5, 2025

Raphinha, gracias al compromiso y a la intensidad que muestra sobre el verde, tiene al barcelonismo rendido a sus pies.

Se suele decir, ya sea por tópico o por certeza, que las casualidades en la vida no existen. Todo pasa por algo y este que viene a continuación es un ejemplo más de ello. Raphinha ha vuelto a vestirse de corto tras dos meses lesionado, y fíjense qué cosas; el Barça ha vuelto a mostrar ese espíritu guerrillero que lo llevó a conquistar un triplete nacional la temporada pasada. ¿Casualidad? Ni mucho menos. Dos asistencias ante el Alavés. Un gol y una maratón de kilómetros recorridos frente al Atlético. Estas han sido las cartas de presentación del brasileño en su regreso, algo que no ha dejado indiferente a nadie y mucho menos a un Camp Nou que ha sido espectador de lujo de ambas exhibiciones. 

 

Hace cosa de año y medio pocos contaban ya con que Raphinha pudiera llegar a ser un jugador diferencial. En su primer curso como azulgrana no ofreció un mal rendimiento, pero no justificó para nada los cerca de 60 millones de euros que se pagaron por él. Su segunda temporada fue francamente decepcionante, llegando a estar incluso en la rampa de salida con destino Arabia. De hecho, el aficionado barcelonista veía con buenos ojos la posibilidad de recuperar la inversión empaquetando al ex del Leeds a los jeques, pero el brasileño dejaba muy claro, una vez tras otra, que su deseo era triunfar en Can Barça. Ahora, a toro pasado, hay que agradecerle esa tozudez que lo llevó a cerrarse en banda y a no escuchar ofertas.

Con la llegada de Flick, el internacional con la verdeamarela pareció evolucionar a pasos agigantados. Se convirtió en una pieza fundamental de los éxitos cosechados la campaña pasada, algo a lo que debía dar continuidad este curso para que no le colgara el cartel de jugador irregular. Y así está siendo. Tras la lesión, Raphinha ha vuelto por todo lo alto, contagiando al resto de la plantilla de esa intensidad tan característica en el de Porto Alegre y tan necesaria para el equipo. Y es que no escatimar en esfuerzos equivale a meterse al público en el bolsillo. Para el aficionado culé, las incansables carreras de brasileño por el campo han resultado un soplo de aire fresco. El inicio de la temporada estaba siendo, a todos los niveles, más duro de lo esperado, pero el regreso del extremo supone un subidón de adrenalina para los que exigen que los futbolistas se vacíen en el campo. 

 

El Camp Nou sigue vibrando con los regates de Lamine, con los goles de Lewandowsky, con el despliegue de Fermín, con la visión de juego de Pedri y con las cabalgadas de Balde entre otras muchas cosas. Pero ha quedado patente estos días, que la afición barcelonista estaba ansiosa porque regresará su cuarto capitán. Calidad en la plantilla hay para dar y regalar, pero si no se combina con cualidades como la intensidad, la persistencia y el arrojo puede no ser suficiente. Y ahí es donde Raphinha aporta el plus necesario para que las virtudes de sus compañeros reluzcan y los defectos se difuminen. Tiene a la afición rendida a sus pies, ni se discute que se ha convertido en uno de esos ídolos inesperados que, precisamente por no estar destinado inicialmente a serlo, generan todavía más simpatía. Ahora, con él de vuelta, el Barça es un equipo mucho más completo, y si no, pregúntenle al Cholo.