El equipo de Baloncesto logra victoria en Euroliga
Después de la derrota para olvidar ante el Madrid hace apenas cinco días, y de una difícil victoria en el Coliseum de Burgos el pasado domingo, hoy el Barça salió al parqué del Palau con la intención de recuperar sensaciones. Su rival era el Dubai, un equipo no digno de participar en la Euroliga por razones obvias que hoy se escapaban de las funciones de relato del cronista. Aun así, el Dubai es un rival más que suficiente para poner contra las cuerdas a cualquier equipo de la competición europea.
El primer cuarto fue realmente extraño. Una misteriosa afición del Dubai, salida de debajo de las piedras —o de entre el petróleo—, causó una cierta sensación de perplejidad entre el aficionado culer, que se veía con la necesidad de subir ligeramente el volumen de sus cánticos para evitar que las voces de los otros se escuchasen más. Gritos como Dubai never give up o la repetición pseudohooligan del propio nombre de la ciudad resonaban falsamente por las paredes del pabellón. Era una incógnita el bloque fan del equipo saudí, que reunía todos los síntomas para deducir que la afición era de cartón piedra. Pese a esto, su presencia provocó una subida de decibelios permanente durante todo el encuentro. El Palau estaba caóticamente ensordecedor.
Más allá de esto, en la pista había un nivel flojo por parte de los locales. Cansados y desconcentrados, se dejaban anotar con facilidad, demostrando poca firmeza en ambos lados de la pista. Brizuela, con siete puntos, se alzaba como el salvador en anotación, pero el ritmo del equipo no era suficiente para superar a un Dubai más rápido y enchufado, con grandes acciones individuales. El Barça pudo acercarse ligeramente a los contrincantes al final del primer cuarto (18-22).
El inicio del segundo fue distinto para los de casa, que se adelantaron en el marcador con un 7-0 nada más empezar el segundo periodo (25-22). Entonces el partido siguió igualado y fue palpable un aumento del nivel defensivo del Barça que, llegando mejor a las ayudas y siendo más intensos en el uno contra uno pudo sentar unas bases para ganar posesiones. Entonces empezó el momento dulce de los locales, liderado por un inconmensurable Punter.
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La superestrella de la Euroliga recuperó balones, corrió contraataques y enchufó triples absolutos, celebrados eufóricamente por su afición. El nivel del equipo fue merecedor de la marca Pascual y, durante todo el segundo cuarto, inteligentemente, fue ganando ventaja ante un Dubai que se veía palpablemente superado. Con toda su artillería en pista —Bacon y Wright IV llevaban diez minutos jugados—, no supieron aguantar la diferencia cualitativa y sus ofensivas se supeditaban a enchufar un triple de vez en cuando, delante de las buenas defensas de los culers. En una última posesión consiguieron situarse por debajo del lindar de los diez puntos, colocándose así a nueve para igualar el partido (49-41).
Los saudíes se acercaron al empate tras dos buenos minutos del equipo, que se puso a solo tres puntos con dos minutos transcurridos en el marcador (49-44). La postiza afición visitante había bajado los ánimos, pero el Palau seguía más vivo que nunca. Se aplaudieron las buenas defensas y, en ataque, las individualidades, que tuvieron nombre propio y que volvieron a ser determinantes para recuperar posición y mantener las distancias. Brizuela y Punter se llevaban 29 puntos a sus bolsillos a falta de 15 minutos para la bocina final.
Y fue el vasco quien lideró el tercer cuarto, siendo el principal bastión ofensivo de los locales, enchufando desde el perímetro y activo en defensa, protestando vehementemente también al equipo arbitral en ocasiones de dudoso acierto. Hasta regaló alguna acrobacia. Un cuarto perfecto de Brizuela.
Pero los saudíes, pese al flojo nivel que demostraron en ataque, resistieron a través de la anotación de Wright IV, que les permitía no alcanzar grandes desventajas en el resultado. En un tercer cuarto que claramente dominaron los blaugrana, consiguieron salir “vivos” con una diferencia de 12 puntos (79-67).
Se notó que eran los últimos minutos de partido. A falta de seis minutos, la tensión se resolvía en todos los forcejeos. Las mentes, nerviosas, se transmitían en las ideas de juego y en la eficacia de las posesiones, a veces acertadas, a veces no. Existía tensión también en todas las decisiones arbitrales, muy por debajo en determinación y personalidad de lo que debía tener un árbitro de nivel europeo.
A todo esto, el Dubai consiguió, con dos rápidos triples de Avramovic, ponerse a cinco puntos debajo, de manera rápida, con un Barça muy flojo en anotación (83-78). Otro triple de Wright IV los dejó a tan solo una posesión. Los locales tuvieron que hacer esfuerzos para llevarse el partido.
Los dos últimos minutos se resolvieron en la última ocasión. En la posesión decisiva, el partido estaba empatado y Brizuela hizo un slalom para meterse hasta la cocina y conseguir una bandeja que les ponía dos puntos por encima. El Dubai falló la última, perdiendo un partido disputado y, a momentos, caótico. Hay que felicitar a Brizuela, que hoy fue clave para que los suyos salieran triunfantes (91-89).