El técnico alemán no está contento con el rendimiento de uno de sus futbolistas más valorados
Hansi Flick empieza a cerrar el dibujo del Barça en este arranque de curso, el segundo con él al mando. Con la pretemporada ya lejana y cuatro jornadas disputadas, el técnico ha pasado de las pruebas al filtro.
Donde había dudas, ahora hay una idea. La salida veraniega de Íñigo Martínez dejó al Barça sin un central zurdo de referencia y obligó a recomponer la pareja de Pau Cubarsí. Flick ha ido alternando piezas hasta que el rendimiento le ha señalado a Eric Garcia como el elegido.
La pareja Cubarsí–Eric ofrece salida limpia, lectura de juego y menos pérdidas en primer pase, justo lo que pide el modelo. El resultado es una defensa que sufre menos a campo abierto y que conecta mejor con el mediocampo para superar presiones rivales.
Un ataque con colmillo y la decisión en el 9
Arriba, el mensaje también es contundente. Ferran se ha ganado la etiqueta de nueve titular por su agresividad en el desmarque, su trabajo sin balón y su facilidad para activar la presión tras pérdida. En bandas, la electricidad de Lamine Yamal y la verticalidad de Raphinha encajan con la idea de atacar rápido la espalda del lateral y estirar a las defensas.
Esta apuesta deja un banquillo de lujo: Robert Lewandowski y Marcus Rashford asumen, de entrada, un papel secundario.
La llave del sistema está por dentro
El otro gran foco del entrenador está en la mediapunta. Flick viene insistiendo en que el equipo necesita una figura entre líneas capaz de perfilarse, girar y dar el último pase. La pieza que mejor está respondiendo ahí es Fermín López.
Con Fermín entre líneas, Pedri gana socios para trenzar, y De Jong encuentra más líneas de pase para romper presiones. El equipo, en definitiva, acelera con más naturalidad.
El mediapunta de Flick
El alemán ha sido claro con la plantilla y su equipo debe tener intensidad alta, toma de decisión rápida y fiabilidad en campo rival. Su libreto no admite lagunas de ritmo ni desconexiones. Cuando el equipo las sufre, ajusta sin temblarle el pulso.
Y si un futbolista no sostiene la exigencia durante varias jornadas, pierde galones. Las primeras conclusiones de septiembre apuntan a un Barça más reconocible, más vertical y con un once que sale casi de memoria.
En ese tablero hay un futbolista que partía con expectativa de titularidad pero que hoy se ve desplazado por el impulso de Fermín. El rendimiento no ha acompañado al nivel que esperaba el staff y la comparación con sus competidores directos no le favorece. Flick valora su talento, pero ya ha dejado caer internamente que, a este ritmo, jugará poco en los próximos partidos grandes.
El nombre que cierra el círculo, el que explica por qué la mediapunta ya tiene dueño y por qué el técnico ha endurecido el listón, es Dani Olmo.