El acuerdo con el jugador está avanzado, aunque el precio sigue siendo el gran obstáculo.
Según ha informado Fabrizio Romano, el FC Barcelona mantiene el optimismo de cara a cerrar en verano el fichaje definitivo de Marcus Rashford. El delantero inglés es una prioridad ofensiva dentro de la planificación azulgrana.
Las conversaciones con el entorno del jugador están muy avanzadas. De hecho, el acuerdo contractual estaría prácticamente cerrado a falta de detalles formales. Rashford vería con muy buenos ojos continuar su etapa en el Barça.
El gran problema no está en el futbolista. Está en las oficinas del Manchester United.
El United exige los 30 millones íntegros
El club inglés insiste en que se abonen íntegramente los 30 millones de euros pactados como opción de compra. No contempla rebajas ni fórmulas creativas que reduzcan el importe fijo. En Old Trafford consideran que la cifra ya es ajustada para un jugador de su perfil.
Desde Barcelona, en cambio, se intenta negociar la estructura del pago. La intención sería fraccionar el traspaso o introducir variables que alivien el impacto inmediato en el Fair Play. La regla del 1:1 sigue condicionándolo todo.
La directiva azulgrana cree que el deseo del jugador puede jugar a su favor. Rashford ha manifestado públicamente su predisposición a seguir. Ese factor presiona indirectamente al United.
Flick lo considera pieza estratégica
Hansi Flick valora especialmente la polivalencia del atacante inglés. Puede actuar en ambas bandas o como delantero móvil. Su velocidad y capacidad de ruptura encajan con la idea de presión alta del técnico alemán.
En el vestuario, su adaptación ha sido positiva. El cuerpo técnico entiende que su continuidad daría estabilidad al proyecto ofensivo. No se trata de una apuesta experimental.
El Barça sabe que 30 millones no es una cifra desorbitada en el mercado actual. Pero cada euro cuenta en el contexto financiero vigente. Antes de ejecutar la operación, podrían producirse salidas relevantes.
Verano decisivo
Las próximas semanas serán clave para desbloquear la situación. Si el Barça logra generar margen salarial suficiente, el pago podría activarse sin grandes complicaciones. De lo contrario, la negociación se tensará.
El optimismo existe. El acuerdo con el jugador está encarrilado. Ahora falta convencer al United o encontrar la fórmula exacta para satisfacer sus exigencias.
El desenlace dependerá de la economía… y del tiempo.