La polémica por la mano de Pubill y la roja a Cubarsí ha puesto al árbitro rumano en el centro de todas las miradas
El arbitraje de István Kovács en el Barça-Atlético ha dejado una pregunta muy concreta encima de la mesa: si la UEFA le apartará temporalmente de citas importantes tras lo ocurrido en Montjuïc. La jugada que más ha encendido el debate fue la acción del minuto 53, cuando Marc Pubill tocó el balón con la mano dentro del área tras un saque de Juan Musso ya ejecutado con el pie, una acción que Kovács no señaló como penalti y que tampoco fue corregida desde el VAR. Reuters recogió después del partido el enfado de Hansi Flick precisamente por esa mano no sancionada y por la actuación del videoarbitraje.
El propio desarrollo del encuentro aumentó todavía más la sensación de noche conflictiva. Kovács mostró inicialmente amarilla a Pau Cubarsí, pero el VAR terminó corrigiendo la acción y la convirtió en roja directa, una decisión que cambió por completo el partido antes del 0-1 del Atlético. Tanto Reuters como The Guardian destacaron que la expulsión llegó tras revisión y que el encuentro quedó marcado por esa secuencia y por la posterior controversia arbitral.
La jugada de Pubill, el gran foco de la polémica
El punto más delicado para Kovács no es solo que no pitara penalti, sino el tipo de error que se le atribuye. La propia IFAB deja claro en las Reglas de Juego que un jugador comete infracción si toca el balón con la mano o el brazo cuando agranda antinaturalmente su cuerpo, y en una acción como esta la discusión principal no pasa por si el balón estaba vivo, sino por si el saque ya había puesto la pelota en juego. Según la interpretación mayoritaria citada en medios españoles, sí lo estaba.
De hecho, expertos arbitrales consultados públicamente en España han sido muy duros. En la SER, Iturralde González calificó la omisión como un “error técnico gravísimo”, sosteniendo que la mano de Pubill debía castigarse. AS también habló de “error grave” de Kovács al no sancionar esa acción, mientras que El País reflejó que Flick centró buena parte de su crítica en esa decisión y en la gestión del VAR.
¿Eso significa castigo inmediato de UEFA?
Aquí entra el matiz importante. La UEFA no suele anunciar públicamente una “nevera” como tal, así que no existe una confirmación oficial inmediata sobre castigos internos a árbitros tras un partido concreto. Lo que sí suele ocurrir es que los errores pesan en las siguientes designaciones, sobre todo cuando se acercan semifinales y finales europeas, donde el nivel de exigencia es máximo.
En el caso de Kovács, el momento es especialmente sensible. Ya había sido designado para este cruce como uno de los colegiados de mayor rango continental y sigue siendo una figura bien valorada en el ecosistema arbitral europeo; de hecho, FIFA publicó hace apenas una semana imágenes y cobertura de un seminario final de árbitros UEFA de cara al Mundial 2026, con Kovács presente entre los candidatos europeos. Eso indica que su cartel sigue siendo alto, pero también significa que cada error pesa todavía más en este tramo final.
Lo más probable ahora mismo
Con los datos que hay hoy, lo más prudente es decir que sí puede perjudicarle en futuras designaciones, pero no se puede afirmar que vaya a haber una “nevera” formal o automática. La UEFA ya tiene nombrados a los árbitros de cuartos, y el verdadero termómetro será ver si Kovács desaparece de las semifinales de Champions, Europa League o Conference. Si eso ocurre, muchos lo leerán como una consecuencia directa de Montjuïc; si vuelve a aparecer en una cita grande, significará que en Nyon no han considerado el error lo bastante grave como para apartarle.
Ahora mismo, por tanto, la conclusión es clara: certeza oficial no hay, riesgo reputacional sí, y el próximo nombramiento será la verdadera respuesta de la UEFA.