La dirección deportiva trabaja en un refuerzo ofensivo para recuperar equilibrio y eficacia tras un tramo irregular.
El FC Barcelona atraviesa días de reflexión después de un Clásico que dejó más dudas que certezas. La derrota en el Santiago Bernabéu ha expuesto carencias que el equipo de Hansi Flick arrastra desde el inicio de temporada. En este contexto, Deco ha asumido un papel protagonista: el director deportivo ya trabaja en una incorporación que refuerce la plantilla y devuelva la estabilidad al proyecto.
Según publicó El Nacional.cat, el análisis interno es claro. El Barça ha perdido la capacidad de dominar los partidos desde el control y la pegada. El equilibrio que caracterizó al equipo la pasada campaña se ha diluido entre lesiones, desconexiones puntuales y una menor efectividad ofensiva. El propio Flick habría trasladado su preocupación a Deco tras los últimos encuentros.
Flick pide energía y más profundidad ofensiva
El técnico alemán considera que el grupo ha bajado su nivel de intensidad y necesita nuevas variantes para revitalizar el ataque. En las reuniones técnicas se ha insistido en un aspecto concreto: el equipo genera ocasiones, pero le cuesta transformarlas en goles. La posesión se mantiene, pero la sensación de peligro ha disminuido notablemente.
En defensa, los errores individuales han pasado factura. Jugadas a balón parado, pérdidas en salida o desajustes en la presión alta han dejado al descubierto una vulnerabilidad poco habitual. Los datos reflejan un descenso en la eficacia defensiva y un aumento de los goles encajados en comparación con la temporada anterior.
Las lesiones han amplificado el problema. Raphinha, Lamine Yamal y Lewandowski han atravesado distintos contratiempos físicos que han alterado los planes de Flick. El polaco, en particular, ha perdido continuidad, lo que ha reducido el impacto ofensivo del equipo.
Deco busca un nuevo referente en ataque
Consciente de la situación, Deco ha decidido acelerar la planificación del mercado. Su prioridad es encontrar un delantero polivalente, con movilidad y capacidad para asociarse con los extremos. El objetivo es incorporar un perfil diferente al de Lewandowski, capaz de adaptarse a las exigencias tácticas del entrenador y de aportar soluciones inmediatas.
En la dirección deportiva se considera que el club debe anticiparse al mercado de verano para evitar tensiones mayores. Laporta comparte el diagnóstico y ha autorizado contactos exploratorios con varios agentes y clubes europeos. Aunque el margen económico es ajustado, la intención es cerrar un acuerdo que no comprometa el equilibrio financiero.
Fuentes próximas al área deportiva confirman que Deco ha recibido luz verde para iniciar conversaciones preliminares. La idea es sentar las bases de un proyecto ofensivo renovado, menos dependiente de figuras veteranas y más enfocado en futbolistas jóvenes con proyección.
Julián Álvarez, el nombre que gana fuerza
Entre las opciones estudiadas, Julián Álvarez se ha convertido en el candidato que más consenso genera en la directiva. El delantero argentino, actualmente en el Manchester City, responde al perfil que Flick y Deco consideran ideal: intensidad, sacrificio y capacidad para jugar entre líneas.
El jugador, de 25 años, combina juventud con experiencia al máximo nivel y mantiene una relación profesional sólida con Pep Guardiola. En el Barça creen que su estilo de juego se adaptaría sin dificultad al modelo azulgrana, por su lectura táctica y su disposición al trabajo colectivo.
La operación no sería sencilla. El Manchester City no está dispuesto a desprenderse fácilmente de un jugador que considera clave en su rotación. Sin embargo, Deco confía en la voluntad del futbolista y en la mediación del entorno argentino, que mantiene buena sintonía con el área deportiva culé.
Un cambio de rumbo necesario
El mensaje interno en el Barça es claro: no se puede esperar más. Los responsables deportivos quieren reaccionar antes de que los resultados comprometan los objetivos de la temporada. La prioridad es devolver al equipo la energía y la contundencia que lo caracterizaron durante el primer año de Flick.
En los despachos del Camp Nou se respira determinación. Deco y Laporta trabajan coordinados para encontrar el punto de inflexión que devuelva confianza al vestuario. El proyecto no está en crisis, pero necesita un golpe de efecto que lo reoriente.
El nombre de Julián Álvarez encabeza la lista, pero el mensaje de fondo va más allá de un fichaje. En el Barça quieren rearmar el proyecto desde la competitividad y la exigencia, conscientes de que el futuro inmediato del club depende de reaccionar a tiempo.