Cuando la pelota no entra

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Written by Didac Bertomeu

enero 20, 2026

A pesar del gran partido disputado en Anoeta el Barça acusó su falta de puntería en los metros finales.

La Real se llevó el duelo del pasado domingo disputado en tierras vascas. Y lo confieso; la derrota en Anoeta ha sido una de las más frustrantes de los últimos tiempos. Hasta el pasado domingo, en todos los partidos perdidos por el Barça en la vigente temporada, los de Flick no habían mostrado una buena versión. En Liga, ante Sevilla y Real Madrid, los azulgranas no anduvieron finos, mereciendo el mal resultado con una actuación ciertamente desdibujada. En Champions, frente a PSG y Chelsea, más de lo mismo. Es decir, para que el FC Barcelona mordiera el polvo debía merecerlo, una condición que esta vez no se dio en el tropiezo ante los de Pellegrino Matarazzo. 

 

Muy probablemente, la última vez que vimos caer al Barça sin hacer méritos para ello fue en el Giuseppe Meazza ante el Inter. Aquello resultó tremendamente doloroso, pero incluso aquel día hubo una serie de desconexiones por parte del equipo que costaron la derrota, cosa que apenas se dio en Anoeta donde el Barça disputó, sin duda, uno de los mejores partidos de la temporada. El primer tiempo ante la Real fue de orquesta sinfónica, todas las piezas tenían claro lo que tenían que hacer y cuando, formando un espectáculo coral que, por desgracia, no se tradujo en goles en el marcador. En la segunda mitad no se pudo mantener esa finura, en parte por el resultado ya en contra, pero de la misma manera se siguió generando un peligro constante sobre el marco de Álex Remiro.  

El partido en Anoeta fue de sobresaliente en los primeros 45 minutos y de notable en los segundos. No se puede reprochar gran cosa a los pupilos de Flick, bueno sí, miento, quizás una mayor puntería en los metros finales, que hubiera evitado de todas todas un resultado adverso. Y también un poco de cabeza después de haber conseguido, contra viento y marea, que el partido quedara empatado. De no haber encajado el 2 a 1 en la siguiente acción a que llegara la igualada culé, tengo la total certeza de que los tres puntos hubieran viajado para Barcelona, pero ese segundo varapalo era la constatación de que aquella noche debía tener un infausto final. No se puede luchar contra el destino, y el pasado domingo el Barça estaba destinado a perder en San Sebastián.  

 

El destino, tan caprichoso él, también ha querido que la mejor puesta en escena del FC Barcelona en lo que va de año, haya servido para que el peor Real Madrid de los últimos tiempos vuelva a depender de sí mismo para ser campeón de liga. Y es que esto no solo va de jugar bien, aunque aquí así lo creamos, va de que el balón acabe entrando, sea como sea, entre los tres palos. En eso fue en lo único en lo que el Barça no estuvo bien en Anoeta, costándole tres puntos que dejan la cabeza de la competición muy ajustada. Paciencia, cuando la pelota no entra poco o nada se puede hacer más allá de seguir intentándolo. Me preocuparía que el problema fuera otro, como no tener la capacidad de generar peligro arriba, pero cuando eso se hace y muy bien como en tierras vascas, una mala noche no debe difuminar el buen momento de juego que atraviesa el equipo. Calma y al loro, que no estamos tan mal.