El técnico alemán no ha tenido compasión con ninguno de estos jugadores
La llegada de Hansi Flick al banquillo del FC Barcelona no solo ha supuesto un cambio en la propuesta futbolística del equipo, sino también en la manera de gestionar el vestuario. El técnico alemán, que ya había mostrado en su etapa en la selección de Alemania una personalidad firme, ha implementado un código de conducta que afecta a todos los jugadores. La puntualidad, la profesionalidad y el respeto a las normas del club se han convertido en pilares innegociables en su gestión.
Desde las primeras semanas dejó claro que no habría excepciones, independientemente del nombre, la trayectoria o el peso dentro del grupo. Flick considera que la disciplina es una condición para alcanzar el máximo rendimiento y cualquier incumplimiento de las reglas internas ha tenido consecuencias inmediatas. Su mano dura ha provocado que algunos futbolistas ya hayan recibido sanciones internas que se reflejaron en su participación en los partidos.
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Los primeros sancionados en la plantilla
Uno de los casos más sonados ha sido el de Raphinha. El atacante brasileño, que es un habitual en las alineaciones, fue castigado recientemente por un retraso en una convocatoria. Flick decidió dejarlo en el banquillo frente al Valencia, mostrando así que no habría privilegios ni excepciones para nadie.
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Otro futbolista señalado fue Jules Koundé. El central francés, imprescindible en la defensa azulgrana, acumula varias advertencias por cuestiones disciplinarias. De hecho, en las primeras jornadas de esta temporada comenzó desde el banquillo como medida correctiva, mientras Eric García ocupaba su lugar.
Flick ya le ha transmitido que no tolerará más reincidencias, y que de persistir, podría quedarse fuera de las convocatorias de forma prolongada.
Los más perjudicados
En el caso del guardameta Iñaki Peña, la sanción fue aún más severa. Un retraso a una sesión de activación previa a la última Supercopa le costó la titularidad. Desde entonces, el arco pasó a ser ocupado por Wojciech Szczesny, quien se consolidó en el once inicial.
Héctor Fort, por su parte, también vivió una situación similar. El joven lateral derecho llegó tarde al inicio de la pretemporada, lo que fue interpretado como una falta de compromiso. La consecuencia fue perder espacio dentro de la plantilla y salir cedido al Elche, donde buscará tener los minutos que bajo Flick parecían imposibles.
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La decisión dejó claro que Flick no solo utiliza el banquillo como castigo, sino que puede cambiar de manera definitiva la jerarquía dentro del equipo. Flick quiere un vestuario comprometido, en el que todos los jugadores cumplan las mismas reglas sin importar su estatus. El objetivo es que la disciplina colectiva se traduzca en mejores resultados deportivos, reduciendo distracciones y asegurando que cada jugador entienda la exigencia que supone vestir la camiseta del Barça.