En el club están aceptando un error que puede traer cola si sigue así
El verano fue frenético en las oficinas del Barça. La necesidad de reforzar el ataque era clara, especialmente por banda izquierda. Se buscaba gol, desborde y un perfil que combinara bien con Lamine Yamal.
La directiva manejaba varias opciones, pero la elección final estuvo condicionada por una decisión clave: ceder al criterio de Hansi Flick y los problemas económicos. El técnico alemán pidió un perfil concreto. Con nombre y apellido.
Rashford no arranca y el Barça empieza a dudar
La apuesta fue arriesgada, y fue Marcus Rashford, que llegaba cedido con la etiqueta de estrella mundial. Su carta de presentación era imponente, pero su rendimiento todo lo contrario por ahora.
En los primeros partidos se ha mostrado lento, sin chispa ni confianza. Ha pasado desapercibido, sin marcar diferencias ni goles. No encaja con el ritmo del equipo ni con el juego entre líneas que exige el estilo Barça.
Lo preocupante no es solo el bajo rendimiento, sino la sensación de que le cuesta conectar, física y mentalmente, con lo que le rodea.
Flick le defiende públicamente, pero internamente ya se empieza a hablar de error de cálculo. Porque lo que buscaba el Barça era impacto inmediato. Y Rashford, por ahora, solo ha ofrecido sombras.
El jugador que sí encajaba… y que se les escapó
Lo que más duele en el club no es el presente de Rashford, sino el pasado reciente. Porque antes de cerrar su cesión, había otra operación mucho más avanzada. Otra opción que entusiasmaba a Deco y que, según fuentes cercanas al área deportiva, tenía todo listo para avanzar si recibía luz verde.
Era un jugador con hambre, experiencia en grandes ligas, gol, desborde y personalidad. Estaba dispuesto a bajarse el sueldo para jugar en el Barça. Su fichaje habría costado más, sí, pero también habría sido un golpe de efecto deportivo.
Flick se decidió por Rashford
Pero Flick prefirió otro camino. Pidió expresamente a Rashford, y el club se volcó en esa operación. El crack mundial que estaba a punto de vestirse de azulgrana acabó fichando por un gigante europeo y ha arrancado la temporada como un cohete: tres goles y dos asistencias.
Ese jugador era Luis Díaz. Deco lo tenía marcado como prioridad. El colombiano quería venir y estaba preparado.
Pero Flick no lo quiso. Y hoy, en el Barça, se llevan las manos a la cabeza.