El director deportivo azulgrana vuelve a fijarse en un talento rojiblanco que ya intentó fichar en 2024
En el FC Barcelona hay cierta sensación de oportunidad perdida cuando se pronuncia un nombre: Marc Pubill. El lateral del Atlético de Madrid está firmando una temporada de consolidación en la élite y en los despachos del Camp Nou recuerdan perfectamente que pudo vestir de azulgrana.
Deco lo quiso en el verano de 2024. El jugador había dado el visto bueno y la operación estaba muy avanzada, pero el límite salarial del Barça impidió cerrar el acuerdo.
Hoy, con su explosión bajo las órdenes de Diego Simeone, el escenario es completamente distinto.
Un fichaje que se escapó por cuestión económica
El Barça diseñó entonces una fórmula creativa para incorporar al lateral: cesión con pago inicial y opción de compra estructurada para encajar en el Fair Play. Todo parecía encaminado.
Sin embargo, el Almería decidió esperar. El club andaluz intuía que podía obtener una cifra superior si aguantaba unos meses más.
La apuesta salió perfecta. El Atlético acabó pagando 16 millones de euros y se llevó a uno de los defensores con mayor proyección de LaLiga.
Simeone ha potenciado su polivalencia
En el Metropolitano, Pubill ha respondido con personalidad. Ha jugado como lateral derecho y también como central en línea de tres, mostrando solvencia táctica y potencia física.
Su capacidad para recorrer la banda, su disciplina defensiva y su crecimiento en la toma de decisiones lo han convertido en una pieza importante para Simeone.
En el Barça siguen valorando ese perfil. La necesidad de un lateral derecho con recorrido y consistencia no ha desaparecido en la planificación deportiva.
Deco mantiene el nombre subrayado
Aunque hoy no exista una operación inmediata, en la dirección deportiva azulgrana no han borrado su nombre de la agenda. Pubill encaja en la hoja de ruta: joven, versátil y con margen de mejora.
El problema es evidente. Ahora tiene contrato largo, protagonismo y un valor de mercado muy superior al que tenía cuando el Barça pudo ficharlo.
Aun así, el seguimiento continúa. Porque en el fútbol, cuando un perfil convence de verdad, el interés rara vez desaparece por completo.