Los de Peñarroya pierden en el Palau tras un partido dominado por los blancos desde el inicio
Después de un parcialmente emotivo —y ensuciado por Llull— homenaje al ex capitán Álex Abrines, empezó el duelo entre los rivales eternos. Y empezó ofensivo, animado, vistoso. Los merengues comenzaron anotando desde el perímetro con eficacia. De hecho, una buena “mandarina” de Campazzo abrió el encuentro —no sería la última del partido—.
Un ataque liderado por Lyles se adelantaba de cinco con solo tres minutos jugados, pero el Barça recortó distancias con un buen triple de Satoransky. A esto siguieron unos minutos de anotación repartida y de mayor acierto en el perímetro por parte de ambos equipos, que dejaron al Barça seis puntos abajo a falta de tres minutos (13-19).
Ver a Laprovittola en pista fue una gran alegría para el aficionado local, que pudo disfrutar del regreso a la cancha de un jugador muy querido. Un triple suyo acercó a los culers a tan solo tres puntos con nueve minutos jugados.
Primer cuarto de dominio blanco
Después de esto, llegaron las turbulencias. La segunda unidad del Barça entró en pista y se vio claramente inferior al quinteto rival. Cuatro buenas ofensivas consecutivas del Madrid desarmaron el marcador, y con un parcial de 2-10 en un minuto —culminado con un triple de Okeke desde medio campo justo cuando sonaba la bocina—, los blancos pusieron una buena distancia entre ambos equipos. El Barça cerró el primer cuarto once puntos abajo (23-34).
Como era de esperar, los locales no cambiaron nada de su juego en el segundo cuarto, pese a que el Madrid les había anotado 34 puntos en solo diez minutos. Continuaron los intentos frustrados desde el perímetro y las incursiones individuales hacia el interior de la zona, con bajo porcentaje de acierto. A todo esto, el Barça había anotado solo cuatro puntos en los tres primeros minutos del segundo cuarto, mientras el Madrid llevaba diez (27-44).
La irregularidad del Barça esta temporada es muy considerable. Aun así, un pequeño parcial de 7-3 a favor de los culers trajo la alegría al Palau, que se animó al ver cómo su equipo forzaba a Scariolo a pedir un tiempo muerto. Con 17 minutos jugados, el Madrid ya le había anotado 50 puntos al Barça. El parcial fue rápidamente neutralizado por cinco puntos consecutivos de Lyles, sin ningún tipo de oposición (37-50).
Vesely y Shengelia, los mejores antes del descanso
Vesely y Shengelia fueron los mejores del Barça en este segundo cuarto. Entre actuaciones ofensivas y defensivas, lideraron un parcial excelso y rápido de 8-2 que sirvió para alentar a un público dormido. Rápidamente, este se enfureció: el Barça, a través de sus individualidades, volvía a estar en el partido gracias a Vesely y Shengelia.
Pero otra vez el Madrid se desligó de los culers con más facilidad que a la inversa, y volvió a sumar en las siguientes ofensivas. Aunque el segundo cuarto fue más igualado, el Madrid había anotado 58 puntos en los primeros 20 minutos y se fue al descanso con diez de ventaja (48-58).
Lyles —gran jugador— anotó de tres en la primera jugada del segundo tiempo. Así empezaba el cuarto para los merengues, que no quisieron aflojar. Los primeros cinco minutos fueron más parejos: hubo menos acierto ofensivo que en el primer cuarto, pero el Madrid se adelantó ligeramente (52-65).
El Barça, sin reacción ante un Madrid imparable
Lyles metió otro triple que obligó a Peñarroya a parar el tiempo. El Barça volvía a necesitar buenos parciales para remontar este partido, y obviamente volvería a jugarse su suerte en el triple.
Clyburn anotó ocho puntos consecutivos en un toma y daca contra sus rivales que redujo fugazmente la diferencia. Hezonja respondió a esos buenos minutos con un triple que silenció el Palau. A falta de un minuto, el Barça perdía por 16 puntos. Todos los buenos momentos del Barça, trabajados duramente, eran rápidamente neutralizados por sus rivales (65-81).
La tónica del partido no cambió en el tiempo restante, y el Barça se fue al último cuarto entre las quejas de la afición y con los mismos 16 puntos de desventaja (69-85).
El último cuarto, un reflejo de la crisis
El último cuarto fue desastroso. Los triples sin ton ni son volaban de las manos de los locales. Punter anotó el primero después de una ofensiva lamentable que terminó con dos triples fallados de Caicedo y Brizuela. Seguidamente, Brizuela enchufó uno complicadísimo, punteado. Así es este Barça: imprevisible.
Las idas y venidas se notaban en el marcador, y el Barça pudo recortar ligeramente la ventaja. Tras unos buenos ataques, los culers lograron ponerse a menos de diez puntos. Pero una dudosa antideportiva cortó las alas a los locales, y el Madrid, después de un triple difícil de Campazzo, volvió a poner agua de por medio. A falta de un minuto para el final, los visitantes estaban once puntos arriba (86-97).
El último minuto no cambió nada en el marcador. El Barça perdió por novena vez consecutiva ante su eterno rival. Perdió ante su público, que se despidió con pañuelos en el Palau. El Barça perdió su noveno clásico consecutivo (92-101).