El central italiano está entre los grandes objetivos azulgranas para reforzar la defensa
Alessandro Bastoni vuelve a colocarse en el centro del mercado del FC Barcelona. Según ha explicado Fabrizio Romano, el defensa del Inter está entre los principales objetivos del club azulgrana para reforzar el eje de la zaga, aunque no es el único nombre sobre la mesa. En la dirección deportiva manejan entre tres y cuatro opciones para apuntalar una posición que Deco considera estratégica de cara al próximo curso.
La idea del Barça encaja con la hoja de ruta que viene dibujando desde hace meses. El club quiere subir el nivel defensivo con un central de jerarquía, experiencia y salida limpia de balón, pero sin perder de vista las limitaciones económicas que siguen marcando cada movimiento. Ahí es donde aparece Bastoni, un perfil muy valorado por su encaje futbolístico, su edad y su capacidad para liderar una defensa grande.
Sin embargo, desde el entorno del Inter el mensaje también es muy claro. Romano ha explicado que para el conjunto italiano Bastoni no es un jugador cualquiera, sino una pieza crucial del proyecto. Por eso, aunque el vínculo entre el Barça y el defensa sea real, la operación está lejos de ser sencilla y dependerá directamente del presupuesto que el club azulgrana pueda dedicar a esa posición.
En otras palabras, en el Camp Nou gusta mucho, pero en San Siro no piensan abrir la puerta a precio reducido. El Inter entiende que, si algún día vende a Bastoni, debe hacerlo en condiciones excepcionales. Esa es precisamente la gran barrera que hoy separa el interés real del Barça de una negociación concreta.
El Inter quiere convertir a Bastoni en una venta de récord
La parte más llamativa de la información está en la exigencia económica del club italiano. Según la explicación atribuida a Romano, el Inter no espera un traspaso comparable al de Romelu Lukaku al Chelsea, pero sí pretende que la salida de Bastoni sea una venta récord dentro del mercado de defensores.
La referencia de Lukaku ayuda a entender el contexto. Reuters informó en 2021 de que el Chelsea acordó el regreso del delantero belga desde el Inter por 97,5 millones de libras, una cifra equivalente entonces a unos 135 millones de dólares, mientras otras informaciones de mercado situaron la operación en torno a los 115 millones de euros.
Ese antecedente explica por qué en Milán quieren proteger tanto el valor de Bastoni. No se trataría de igualar aquella operación, pero sí de marcar un listón altísimo para desprenderse de uno de sus activos más importantes. Es decir, el Inter no contempla una venta ordinaria, sino una salida que tenga impacto histórico al menos en el segmento de los centrales.
Para el Barça, eso obliga a medir muy bien cada paso. Si Deco decide ir a fondo por Bastoni, no bastará con el gusto deportivo del jugador ni con el interés del club. Hará falta construir una operación muy potente, probablemente condicionada por ventas previas, margen salarial y la prioridad que se dé también a otras demarcaciones del mercado. Esa es la clave que hoy marca la distancia entre el deseo y la realidad.
Bastoni gusta mucho, pero no está solo en la lista
Otro detalle importante es que el Barça no depende únicamente de este nombre. Romano deja claro que Bastoni está muy arriba en la lista, pero que no es la única alternativa que maneja la dirección deportiva. Ese matiz es importante porque demuestra que el club trabaja con varios escenarios abiertos y no quiere quedar atrapado en una única operación demasiado costosa.
Eso también encaja con el contexto actual del Barça. El club necesita reforzar varias zonas, controlar el gasto y encontrar piezas que eleven el nivel competitivo sin comprometer por completo la planificación. Bastoni encaja por perfil, por nivel y por proyección inmediata, pero su fichaje solo sería viable si las condiciones globales del verano lo permiten.
Por ahora, la situación queda bastante definida. Alessandro Bastoni es una prioridad real para el Barça, está entre los nombres más valorados por Deco y encaja en la idea del nuevo proyecto. Pero el Inter solo contempla una salida si se convierte en una venta histórica para un defensa, y eso amenaza con disparar una operación que ya nace como una de las más complejas del mercado.