¿Lección aprendida?

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Written by Albert Artasona

marzo 5, 2026

La eliminación de Copa debe servirle al Barça para no volver a cometer los mismos errores en los octavos de Champions.

 

El milagro estuvo cerca, pero no pudo ser. El FC Barcelona se dejó la vida buscando una remontada antológica, acompañado por un Spotify Camp Nou que, a pesar de no poder presentar un lleno absoluto debido a las obras, fue la olla a presión que la ocasión requería. El equipo se vació, corrió incansablemente del minuto 1 al 90, creyendo y haciendo creer que realmente podría levantarse el 4 a 0 de la ida. No faltó demasiado, un poco más de acierto en el remate final y una mejor versión de Ferrán, Raphinha y Fermín habrían bastado para alcanzar la heroicidad. Pero el escenario acabó siendo desalentador; jugadores agotados, Koundé y Balde lesionados, fatiga máxima para lo que está por venir y el Atlético clasificado para la final de Sevilla.

 

La eliminación se fraguó en el Metropolitano, en el peor partido de los azulgranas en la era Flick. Fueron cuatro los goles encajados pero pudieron ser más, porque aquel día el Barça no hizo acto de presencia hasta el inicio de la segunda mitad, algo imperdonable cuando te juegas un título en 180 minutos. Al técnico alemán solo se le pueden dedicar buenas palabras, porque ha convertido al equipo, en un tiempo récord, en un conjunto reconocible, temible y vistoso, ahí es nada. Aunque siempre hay un pero. En la ida, cuando a los 15 minutos pierdes por 2 a 0, ves que el rival te está comiendo y no tienes el día, quizás hubiera estado bien recular un tanto. No seguir tirando una línea del fuera de juego suicida que el Atlético superaba una vez tras otra con indecente facilidad. Sí se hubiera hecho, quizás el 3 a 0 de la vuelta hubiera sido suficiente.

Pero está bien. Porque no hay aprendizaje sin un error previo. Y este es un equipo joven que, aunque cada vez menos inexperto, todavía tiene mucho por aprender. En menos de una semana tiene la oportunidad de demostrar que ha escarmentado, que lo del Metropolitano no volverá a ocurrir. En una eliminatoria a doble partido con el primer asalto a domicilio, no puedes volver a casa con un resultado que te obligue a intentar una heroicidad para seguir vivo en una competición. Y menos, ante un rival que no es superior a ti. Será en Inglaterra, ante un Newcastle que también intentará aprovechar los metros que deja la defensa culé a su espalda, y metiéndole una intensidad brutal al choque como solo los equipos de la Premier saben hacer. Así que el escenario es el ideal para que los de Flick se enfunden el mono de trabajo, se arremanguen y bajen al barro, algo que no hicieron en la ida de Copa.

 

Si se ha escarmentado, en St James’ Park el equipo estará más junto, se presionará mejor la salida del balón del rival y, en definitiva, no se concederán las numerosas ocasiones que provocaron el 4 a 0 en Madrid. Si no es así, el Barça puede volver a sufrir lo indecible. La Champions es una competición en la que, si no vas al 100% a todas las jugadas, si no tienes extremadamente claro tu plan de partido desde el minuto uno, cualquier equipo que haya llegado a la ronda de octavos puede masacrarte. Y si este es inglés, más todavía. Saldremos de dudas en menos de una semana, con la esperanza de que al saltar al campo el martes, jugadores y entrenador azulgranas tengan muy presente la lección aprendida en el Metropolitano.