El Barça activa un sistema escalonado para evitar otra fuga a precio de saldo tras los últimos precedentes.
El FC Barcelona ha decidido cambiar por completo su política de renovaciones en La Masia tras las últimas salidas dolorosas. La fuga de Marc Guiu y posteriormente el caso Dro encendieron todas las alarmas en los despachos. Desde entonces, Deco impulsó un modelo de blindaje progresivo para los juveniles.
La nueva fórmula afecta especialmente a los nacidos en 2008 que renovaron después de aquel punto de inflexión. El objetivo es claro: evitar que grandes clubes europeos ejecuten cláusulas asumibles sin margen de reacción. Ahora, cada paso deportivo implica una subida automática en el precio de salida.
Cláusulas que suben según los hitos deportivos
La base inicial para los juveniles se mantiene en seis millones de euros. Sin embargo, en cuanto el jugador debuta en Youth League, la cláusula asciende automáticamente a ocho millones. Este es el primer escalón del nuevo sistema diseñado por el club.
En este grupo se encuentran perfiles como Baba Kourouma, Orian Goren o Ebrima Tunkara, que ya han participado en la competición europea juvenil. Otros como Iu Martínez, Byron Mendoza o Michal Zuk mantienen los seis millones, pero verán su cláusula incrementarse en cuanto debuten en Youth League. El club busca que cada avance deportivo tenga reflejo contractual inmediato.
El siguiente salto se produce cuando el futbolista es convocado con el Barça Atlètic. En ese momento, la cláusula pasa a situarse alrededor de los diez millones de euros. Aquí ya entran varios 2008 que han dado el paso hacia el filial.
El blindaje real empieza en el filial
El gran cambio se percibe cuando el jugador queda inscrito formalmente como miembro del Barça Atlètic. En ese escenario, la cláusula supera los quince millones de euros, reforzando la posición negociadora del club. Casos como Toni Fernández o Guille Fernández ya se encuentran bajo este paraguas.
El modelo prevé incrementos aún mayores si el futbolista debuta con el primer equipo. De hecho, si Dro hubiera firmado bajo este nuevo sistema, su cláusula habría alcanzado los 25 millones tras sus partidos con los mayores. Una cifra que probablemente habría frenado el interés del PSG.
La idea es simple pero estratégica: cada minuto en escalones superiores encarece automáticamente su salida. El Barça quiere proteger su talento antes de que explote definitivamente. Tras varias experiencias traumáticas, La Masia entra en una nueva era de blindaje progresivo.