Exclusiva: El gesto del PSG con el Barça gracias a Laporta que nada tiene que ver con impuestos

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Written by Javi Bisús

enero 28, 2026

La operación se explica por relaciones institucionales y no por ventajas fiscales

Durante las últimas horas ha generado debate el pago de 8,5 millones de euros por parte del club parisino cuando la cláusula de rescisión estaba fijada en 6 millones. Durante años, este tipo de operaciones se han asociado a supuestas maniobras fiscales para reducir el impacto del IRPF. Sin embargo, esa explicación ya no es válida en la actualidad.

Según ha podido confirmar CarpetasFCB a través de una fuente conocedora del asunto, Hisenda ya no considera estos pagos como renta del jugador, siempre que el dinero tenga un carácter puramente instrumental. Es decir, cuando los fondos entran y salen de forma inmediata para ejecutar una cláusula de rescisión, no se computan como ganancia patrimonial, ya que el futbolista no los percibe como beneficio real.

Este matiz es clave, porque desmonta uno de los relatos más extendidos alrededor de este tipo de operaciones. A día de hoy, no existe ventaja fiscal en pagar por encima de una cláusula con este mecanismo. El dinero no tributa como ingreso personal y, por tanto, no hay ahorro impositivo para el jugador.

Entonces, ¿por qué el club francés decidió abonar una cantidad superior?

Un gesto político y estratégico entre clubes

La explicación va por otro camino. La misma fuente consultada por CarpetasFCB apunta a que el pago superior responde a una decisión estratégica y relacional, no fiscal. El movimiento se enmarca en un contexto de recomposición de relaciones institucionales entre ambos clubes, deterioradas en los últimos años por distintos conflictos deportivos y administrativos.

En este escenario, el papel de Joan Laporta ha sido determinante. El presidente azulgrana ha trabajado activamente para normalizar relaciones a nivel UEFA y rebajar tensiones con el club parisino, presidido por Nasser Al-Khelaïfi. Ese acercamiento institucional habría facilitado un clima de mayor entendimiento.

El pago de 8,5 millones se interpreta así como un gesto de buena voluntad, una señal política destinada a reforzar puentes y dejar atrás fricciones pasadas. No se trata de un favor personal ni de una operación financiera encubierta, sino de una inversión en relaciones entre entidades de máximo nivel europeo.

El Barça, beneficiado sin riesgos fiscales

Para el FC Barcelona, la operación supone un ingreso superior al previsto sin ningún riesgo legal o fiscal, ni para el club ni para el jugador implicado. La normativa actual respalda este tipo de transacciones siempre que se ajusten al flujo inmediato de la cláusula.

Desde el entorno azulgrana se valora el movimiento como una muestra del nuevo equilibrio institucional que el Barça está recuperando en el panorama europeo, especialmente tras años de tensiones con organismos como la UEFA y con clubes influyentes como el Paris Saint-Germain.

En definitiva, no hubo ingeniería fiscal, sino política de alto nivel. Y en este caso, el Barça salió claramente beneficiado.