Los de Pascual pierden el primer partido en casa desde su llegada pese a la gran actuación de Brizuela
El equipo azulgrana buscaba mantener la gran racha establecida desde el regreso de Xavi Pascual, recibido con una gigantesca ovación de parte de la afición culé. Un 5-2 en Euroliga y un equipo invicto en el Palau abalaban la vuelta del entrenador de Gavá a la que fue su casa. Enfrente, un gran rival, el Mónaco, el mejor ataque de toda la competición.
El partido inició con un claro protagonista entre los locales, Willy Hernangómez: un poderoso rebote y una gran canasta en el poste bajo. Pese a eso, el tándem monegasco James-Okobo colocaba a los visitantes 2-7 en los primeros instantes. Un Barça muy espeso ofensivamente, con, únicamente, 2 puntos anotados en el ecuador del primer cuarto, no conseguía encontrar de forma liberada a su estrella, Kevin Punter, que tuvo un muy mal día.
El primer triple del encuentro lo convirtió Miles Norris, que realizó un partido extraordinario. 5-7 era el resultado a falta de 4 minutos para la conclusión del primer acto. En un comienzo marcado por el desacierto y las grandes defensas. Parra y Laprovittola ingresaban al parquet por primera vez con el objetivo de revertir la situación, pero no era posible. El electrónico se colocaba 5-13 y Xavi Pascual se veía obligado a detener el juego.
Pese a los esfuerzos de Brizuela con 5 puntos de mucho mérito, el mejor de los azulgrana, y dos tiros libres de Lapro el Mónaco conseguía mantener su renta con dos espectaculares mates de Hayes y tres tiros libres anotados por James, máximo anotador de los suyos en Euroliga. El periodo se cerró con un 13-22 a favor del conjunto visitante.
7 puntos consecutivos, para iniciar el segundo cuarto del que fuera MVP de la Euroliga con el Barcelona, Nikola Mirotic, aumentaban aún más la diferencia. La desesperación empezaba a aflorar en el Palau Blaugrana ya que la distancia llegaba hasta los 16 puntos.
Brizuela conseguía romper la sequía anotadora con dos meritorias canastas. Un triple de Norris encendía al templo de la capital condal: un parcial de 7-0 revivía la alegría navideña. La reacción de los de Spanoulis no tardaba en llegar y se volvían a colocar 14 arriba. Un desastrosos minutos finales del segundo cuarto de los catalanes ponían al equipo 21 tantos por debajo, pero un mate brutal de Norris levantaba a los espectadores de sus asientos y ponía el 30-47 con el que se llegaba a la mitad del partido.
Ofensivamente, el Barça se encontraba mucho más cómodo en la vuelta de los vestuarios, 4 canastas consecutivas, 3 de ellas de la Mamba Vasca, Brizuela, que seguía brillando con luz propia. El Palau Blaugrana enloquecía con los buenos minutos de sus jugadores. Los de Xavi Pascual recortaban distancias paulatinamente. Otro triple de Mirotic, que se situaba como máximo anotador de los suyos, fue un jarro de agua fría.
Momento de tensión máxima en el Palau
Un 3+1 de James contra tabla tras una más que dudosa falta señalada por los colegiados hizo rabiar al Palau y a su entrenador, Xavi Pascual, que se tuvo que marchar expulsado tras recibir dos faltas técnicas seguidas. A partir de ese momento el ruido en el pabellón se volvió estremecedor. Como si de una película de terror se tratara el escándalo arbitral se prolongaba: una falta personal de Fall y otra técnica a Iñigo Zorzano, entrenador ayudante que relevó a Pascual, enloquecían a todo aquel que fuera culé.
En el parquet, la mejoría de los azulgrana era evidente, con mucho más acierto en el tiro de tres, corriendo al contraataque y una fluidez ofensiva mucho mayor colocaba el 49-62 en el marcador. Fall se erigía como la revelación del partido anotando 8 puntos en el tercer periodo. Un triple de Okobo puso la puntilla al tercer cuarto, que pese a los esfuerzos de los culers concluía con un 53-69.
El Barça buscaba lograr una gesta épica para lograr remontar el choque, pero el desacierto en el lanzamiento lo hacía imposible. A falta de 7 minutos el equipo perdía por 19 puntos. Un triple de Cale parecía activar un poco al equipo pero el efecto fue efímero ya que se anotaba en cuentagotas. El nivel arbitral seguía dejando mucho que desear, causando diversas protestas por parte de los dos conjuntos.
Un triple de Norris, el 4 en su cuenta particular, incitaba a creer en lo imposible, el conjunto local perdía por 11 puntos a falta de 3 minutos, pero una canasta de Hayes, tras diversos rebotes ofensivos, sentenciaba el partido. Punter y Diallo se enzarzaban en una pequeña pelea. La estrella azulgrana rubricó un muy mal partido, con muchos errores en el tiro y anotando, solamente, 6 puntos. Los instantes finales del encuentro fueron descafeinados, con un intercambio de canastas en los dos aros, que concluía con un triple de Okobo sobre la bocina para poner el 74-90 final.
Un Mónaco muy superior, con una rotación muy amplia y un despliegue físico descomunal pasaba por encima a un Barça que buscó reaccionar de manera insistente, liderado por un gran Brizuela (25 puntos) en una segunda mitad marcada por el trío arbitral.