El Barça perdió 1-2 frente al PSG en Montjuïc y las críticas internas señalan a un jugador concreto.
El Estadi Olímpic de Montjuïc volvió a vivir una noche de Champions marcada por la tensión y el desencanto. El Paris Saint-Germain se llevó los tres puntos gracias a un triunfo por 1-2 que deja tocado al Barça. Y en el vestuario culé no todos los dardos se lanzaron hacia los franceses: también hubo reproches internos.
El foco se ha situado en un futbolista que está bajo la lupa desde hace meses. Su actuación frente al PSG volvió a generar dudas en un entorno donde la confianza se resquebraja. Incluso Pedri, uno de sus grandes defensores, empieza a quedarse sin argumentos sólidos para respaldarlo.
Una portería bajo mínimos
La situación de la portería azulgrana es crítica desde que se confirmaron las lesiones de Ter Stegen y Joan García. El primero, con baja de larga duración, y el segundo recién operado del menisco, dejaron un vacío enorme. Hans-Dieter Flick no tuvo otra opción que apostar por su tercer guardián, el único disponible para un partido de máxima exigencia.
La elección obligada generó debate en el vestuario ya desde los días previos al choque europeo. Algunos futbolistas confesaban en privado que la portería era el gran punto débil del equipo. Y la derrota frente al PSG, con errores en momentos decisivos, solo reforzó esa sensación de fragilidad.
Críticas que pesan como una losa
Compañeros importantes como Frenkie de Jong o Lewandowski han intentado en varias ocasiones salir en su defensa. Entienden que su experiencia en la élite es un aval y que merece respeto por su trayectoria. Pero en partidos de este nivel, las dudas crecen y el pánico se extiende dentro del propio vestuario.
En Francia incluso se filtró que algunos jugadores culés perdieron confianza tras ver su desempeño en los entrenamientos. Y el choque de Montjuïc, con dos goles encajados evitables, ha multiplicado los comentarios negativos. En el vestuario sienten que en los días grandes el Barça acaba jugando prácticamente con diez.
Flick no tiene alternativa real
El gran problema para Flick es que no existen más opciones reales en el corto plazo. La plantilla está en cuadro y la única solución posible es seguir apostando por él. La repesca de Diego Kochen, portero del filial que estaba en el Mundial Sub-20, es solo un parche temporal.
La afición, que lo recibió entre aplausos en sus primeras actuaciones, empieza a perder la paciencia. Y el propio cuerpo técnico es consciente de que el debate no desaparecerá mientras sigan llegando goles evitables en noches grandes. Lo ocurrido ante el PSG ha encendido todas las alarmas en un momento decisivo de la temporada.
El jugador señalado no es otro que Wojciech Szczęsny, veterano portero polaco que ha heredado la titularidad por obligación. Su jerarquía y experiencia contrastan con las dudas que despierta cada vez que defiende la portería culé. En Montjuïc, sus fallos volvieron a ser determinantes y el vestuario empieza a perder la fe en él.