En el FC Barcelona saben que se avecina un verano de cambios. Una de las decisiones ya tomadas es la salida de Ansu Fati, quien dejará el club tras no haber logrado consolidarse como una pieza clave. Su marcha liberará un espacio muy simbólico en la plantilla: el dorsal número 10.
Ese número que durante más de una década llevó Leo Messi con orgullo y que antes lucieron figuras como Ronaldinho o Maradona , ha estado demasiado tiempo sin dueño real. La presión que implica portarlo ha sido uno de los grandes factores que han marcado negativamente la etapa de Ansu. En el Barça consideran que es hora de dar ese dorsal a un futbolista que pueda asumir esa responsabilidad con garantías.

Lamine Yamal no es el elegido
Naturalmente, el nombre de Lamine Yamal ha sido el primero en sonar dentro del club. Con apenas 17 años, se ha convertido en el jugador más desequilibrante de la plantilla y en un fenómeno mediático mundial. No es exagerado decir que está llamado a marcar una época en el Barça y en la selección.

Sin embargo, Hans-Dieter Flick ha puesto freno a la idea de que Lamine herede el 10 en este momento. El técnico cree que aún es demasiado pronto para colocar sobre sus hombros un peso simbólico tan grande. Aunque confía en su talento, quiere protegerlo y no acelerar su proceso de madurez con una presión añadida.
En su lugar, propone que el joven siga luciendo el dorsal 19, que ya se ha convertido en su marca en esta etapa. La apuesta del entrenador pasa por dejarlo crecer sin el condicionante que supone ser el nuevo portador del 10 de Messi.

Flick y su pulso con Nike
Esta decisión de Flick no ha sido recibida con entusiasmo por todos los sectores del club. La multinacional Nike, principal patrocinador técnico del Barça, presiona para que el 10 pase a manos de Lamine Yamal. Desde una óptica comercial, el impacto sería inmediato y global.
No obstante, Flick se mantiene firme en su posición. Ha transmitido a Joan Laporta y Deco que es momento de pensar en lo deportivo y no en lo mediático. Su objetivo es equilibrar el vestuario y proteger el desarrollo de las jóvenes estrellas.
Para ello, ha puesto sobre la mesa un nombre que considera ideal para asumir el legado del 10. Se trata de un jugador ya consolidado, con experiencia internacional y que, además, ha rendido a un gran nivel esta temporada cuando las lesiones se lo han permitido.

El elegido cumple con todos los requisitos
La propuesta de Flick cumple con varios objetivos a la vez. Por un lado, da continuidad a la tradición del dorsal 10 como símbolo de liderazgo futbolístico dentro del campo. Por otro, evita cargar de responsabilidades a un adolescente que apenas está iniciando su carrera.
Este jugador ya ha demostrado su madurez dentro y fuera del campo, tiene voz en el vestuario y es una figura respetada por sus compañeros. Además, conoce perfectamente lo que significa vestir esa camiseta en competiciones de máxima exigencia.
Su rendimiento esta temporada ha sido notable, con ocho goles y cinco asistencias en apenas 28 partidos. Es un futbolista polivalente, con visión de juego, capacidad para liderar ataques y una personalidad que encaja perfectamente con la idea de Flick.

El actual 10 de la selección española
Ese jugador que Hansi Flick quiere ver con el dorsal 10 del Barça no es otro que Dani Olmo. Actualmente ya lleva ese número con la selección española y lo ha defendido con brillantez en torneos internacionales.
Joan Laporta y Deco tienen ahora la última palabra. ¿Seguirán el consejo del entrenador y apostarán por un jugador contrastado?. ¿O cederán a la presión de Nike y los aficionados que sueñan con ver a Lamine Yamal con el 10 en la espalda?

Por ahora, lo que está claro es que Lamine deberá esperar. El 10 está reservado para alguien que ya ha demostrado estar preparado para llevarlo. Y ese alguien, según Flick, es Dani Olmo.