El FC Barcelona afronta un verano clave en el mercado de fichajes. Después de años de restricciones, Joan Laporta y Deco han conseguido que el club vuelva a operar con normalidad dentro del Fair Play Financiero. Esto permite realizar nuevas incorporaciones, pero antes de fichar, el Barça necesita vender.
Algunos jugadores ya han sido señalados como prescindibles para generar ingresos y liberar masa salarial. Sin embargo, uno de los casos más complicados es el de un atacante formado en La Masía, que, a pesar de su falta de protagonismo, se niega a abandonar el club.

Una estrella venida a menos
Cuando irrumpió en el primer equipo, parecía que estábamos ante el heredero de Lionel Messi. Su talento, descaro y capacidad goleadora hicieron que se convirtiera en una de las grandes esperanzas del barcelonismo. Tanto fue así que le otorgaron el dorsal 10 tras la salida del astro argentino.
Pero el fútbol no siempre sigue el guion esperado. Las lesiones, la falta de continuidad y la creciente competencia en la plantilla lo han relegado a un papel secundario. A pesar de esto, su nombre sigue generando debate, ya que su calidad es innegable, pero su rendimiento ha estado lejos del esperado.

Desde la llegada de Hansi Flick, la situación del jugador ha empeorado aún más. El técnico alemán ha dejado claro que no entra en sus planes, dándole solo minutos residuales en encuentros sin trascendencia. La irrupción de jóvenes como Lamine Yamal y la confianza en otros atacantes han hecho que su espacio en la plantilla sea prácticamente inexistente.
A pesar de esto, el delantero ha dejado claro que no tiene intención de abandonar el Barça. Tiene contrato hasta 2027, su intención es seguir luchando por un puesto, aunque todo apunta a que su papel seguirá siendo irrelevante en el equipo.

Un problema para el Barça
El club azulgrana necesita aligerar la plantilla y, sobre todo, liberar sueldos elevados. Este jugador es el tercer mejor pagado del equipo, lo que supone un problema serio para las finanzas del Barça. Además, su valor de mercado ha caído en picado: de los 80 millones de euros que alcanzó en su mejor momento, ahora apenas supera los 10 millones.
El Barça sabe que venderlo este verano no generará un gran beneficio, pero al menos permitirá reducir costes y dar espacio a nuevas incorporaciones. Sin embargo, su negativa a marcharse pone en jaque los planes de la directiva.

El jugador en cuestión no es otro que Ansu Fati. A pesar de que el Barça considera que su etapa en el club ha llegado a su fin, sigue convencido de que puede recuperar su mejor nivel en el Camp Nou.
Si la situación no cambia, el club podría verse obligado a buscar una cesión o una venta a bajo precio. La directiva no puede permitirse mantener a un futbolista que apenas juega y que sigue cobrando como una estrella.
El futuro de Ansu sigue en el aire, pero lo que está claro es que su firme decisión de quedarse complica los planes del Barça. La próxima ventana de fichajes será clave para definir qué sucede con el que un día fue considerado el futuro del equipo.