Mar. Ene 31st, 2023

La frustración de empatar un partido que parecía controlado puede llevar a sacar conclusiones oportunistas sobre el camino del Barça en Liga, las cuales podrían poner en riesgo un proyecto deportivo cuanto menos interesante. Lo cierto es que, hasta la etapa premundial, el Barca de Xavi dormía líder en la clasificación, a dos puntos del Madrid. Todo ello, con un balance de doce partidos ganados, una derrota y un empate, además del empuje emocional que significó el último resultado donde, a pesar de los errores arbitrales, el Barca salió de El Sadar con los tres puntos bajo el brazo.

Si bien los pendientes tácticos y emocionales de la plantilla siguen evidenciándose en tramos importantes del juego, el Barça se posicionaba antes del parón del mundial como el equipo del torneo con mejor registro goleador (33) y el más sólido en defensa (5). Además, cabe destacar el trayecto de Xavi a lo largo del 2022, que ha sido sobresaliente, con un balance de 34 partidos ganados, 5 empatados y tan solo 4 derrotas.

Con resultados positivos en mano, contrario a lo que pasó en Champions, hablar de los arbitrajes cuestionables en la Liga no es solo permisible, sino un deber del aficionado para proteger al club.

Números que hablan por sí mismos

A nivel general, el arbitraje español durante esta temporada se ha destacado en líneas negativas. En cuanto a rojas directas, terminada la jornada 15, La Liga llevaba contabilizadas 42 tarjetas. El dato es escandaloso si se compara con otros torneos europeos como la Serie A en la que, con las mismas jornadas disputadas, tan solo se han mostrado 18 tarjetas rojas directas. Qué decir del caso de la Premier League, en la que algunos equipos han agotado la jornada 17 y apenas se han alcanzado las 9 tarjetas rojas directas.

Albert Morén señalan también un problema menos evidente, pero igual de esclarecedor, sobre los arbitrajes de La Liga. De las 42 tarjetas rojas directas que se han señalado, menos de la mitad (19) se han sacado sin la intervención del video arbitraje. Aún cuando el VAR llegó con la premisa de llevar la justicia al fútbol, lo cierto es que la cámara lenta y la imagen detenida pueden distorsionar la percepción de una jugada, y es algo que el arbitraje español no está tomando en cuenta.

Designaciones arbitrales más que dudosas

Si bien los arbitrajes en España han mostrado su lado más amargo durante el primer tramo de la Liga 2022-2023, con el Barca de Xavi el tema es cuando menos llamativo. Después de más de 800 días, el pasado 7 de noviembre el equipo culé volvía a ser líder en solitario de La Liga, gracias a la victoria del Barcelona frente el Almería, combinada con la derrota del Madrid ante el Rayo Vallecano. Inmediatamente después, los blaugranas han jugado de manera consecutiva dos jornadas con arbitrajes polémicos.

Los protagonistas: Gil Manzano y Mateu Lahoz, ambos colegiados que ya habían dirigido, con polémica, encuentros del Barça en el presente torneo. Incluso, el último de estos dos había arbritado unas semanas antes uno de los partidos más decontrolados del mundial en el que se empató el récord de un encuentro con más tarjetas en toda la historia de la Copa del Mundo (16). Entre ambos colegiados han dirigido más del 25% del camino del Barça de Xavi en esta liga. Realidad paralela a la que se vive desde la capital española en dónde Meléro López no ha vuelto a pitar desde que llovieran las críticas de Madrid por su último arbitraje.

Arbitrajes que cuestan puntos

No es normal ver que un equipo que va líder esté permanentemente protestando las decisiones arbitrales. Sin embargo, resulta cuando menos llamativo que de las 7 amarillas que vio el Barca en el partido ante el Espanyol, solamente una se haya derivada de una falta (dudosa de Ansu Fati), mientras que el resto fueron provocadas por discusiones con el contrario o protestas a las acciones de Mateu Lahoz.

Asimismo, en el balance general de las últimas dos jornadas del Barça en Liga, a pesar de haber cometido solamente 17 faltas (8.5 en promedio) el equipo recibió 12 amarillas y dos rojas en total, debido en gran parte a la falta de control de los colegiados en tramos importantes del partido. Una manera sutil, pero eficaz de desquiciar a un equipo mentalmente a través de los arbitrajes y que pudo haber desvirtuado los últimos resultados del equipo de Xavi.

Acta arbitral de Mateu Lahoz en el Barça vs Espanyol

No siempre se pierden partidos desde la pizarra, por no poder encontrar al tercer hombre o por la falta de claridad en los carriles interiores. En el tablero futbolístico también entran en juego un coctel de emociones y un mal arbitraje puede sacar a un equipo del partido con acciones “menores” como faltas no pitadas, pérdidas de tiempo reiteradas (un árbitro que busca protagonismo), la doble vara de medir manos en el área o tarjetas que te condicionan el planteamiento. Como bien manifestaba Xavi en su momento, en el Barca el notable no vale; cuánto menos con arbitrajes en contra de forma reiterada, colocando zancadilla a un equipo que, dejando de lado los buenos datos en Liga, no se puede obviar que aún se encuentra en construcción. 

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