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En julio de 1996, Ronaldo Nazario llegaba a Barcelona tras sorprender al mundo del fútbol con dos temporadas increíbles en el PSV Eindhoven. Un año después, su historia en la Ciudad Condal llegaba a su fin.

La negociación por Ronaldo Nazario ‘O Fenômeno’

Julio del año 1996. El Fútbol Club Barcelona, presidido por el mítico Josep Lluís Núñez, hacía oficial el fichaje del joven brasileño, Ronaldo Nazario, a cambio de 15 millones de euros, una cifra más que considerable en aquel entonces. Ronaldo aterrizaba en tierras catalanas tras dos temporadas increíbles en el PSV Eindhoven, en las que anotó un total de 51 goles en 53 partidos.

Ronaldo, vistiendo la elástica azulgrana (imagen: Infobae)

Su fichaje por el Barça comenzó a gestarse la última semana de mayo de 1996, después del despido de Johan Cruyff como entrenador. La negociación con el PSV no fue para nada sencilla. En un principio, el Barcelona presentó una oferta de 10 millones de dólares, pero el PSV hizo caso omiso advirtiendo que Ronaldo era «intransferible». Semanas después, el futbolista, desde Río de Janeiro, reveló sus deseos: «No quiero volver a Holanda».

A raíz de dichas declaraciones, el Barcelona aumentó su propuesta en 5 millones más, que le siguieron pareciendo insuficientes a un PSV que poco a poco empezaba a abrirse en banda. Finalmente, el 10 de julio, el club holandés aceptó una oferta de 20 millones de dólares, pero la historia no acabaría ahí.

Ronaldo Nazario en su etapa en el PSV Eindhoven (imagen: Panenka)

El capítulo final de su fichaje

Una vez sellado el acuerdo con el PSV, se abría el episodio más alucinante de la novela de su fichaje.

En aquel momento, Ronaldo Nazario se encontraba concentrado a las órdenes de Mario Zagalo, entrenador de la selección brasileña, para disputar los Juegos Olímpicos. Americo Faria, el director responsable de la Canarinha, prohibió a los representantes del Barcelona, al vicepresidente del club y al doctor Borrell, encargado de someterle a una revisión médica, que tuvieran ningún tipo de contacto con el jugador, descubriéndose las intenciones del PSV, que pretendían aumentar el precio de Ronaldo.

Fue entonces cuando a Joan Gaspart se le ocurrió la idea de disfrazarse de camarero para llegar hasta su habitación y conseguir su firma. Y vaya si lo consiguió. Al día siguiente, Ronaldo Nazario era presentado como nuevo jugador del Barcelona en una sala del hotel donde se encontraba concentrado, frente al rostro de disgusto del delegado de la selección brasileña.

Ronaldo Nazario posando con la camiseta del Barcelona (imagen: Mundo Deportivo)

Una etapa breve, pero intensa

A sus 20 años, Ronaldo Nazario estaba destinado a marcar una época dorada en el Barcelona.

Su debut bajo las órdenes de Bobby Robson fue inmejorable. Anotó un doblete en la Supercopa de España disputada en Montjuïc contra el Atlético de Madrid. Dicho partido terminó con un 5-2 favorable al club azulgrana, que empezaba la temporada sumando su primer título y dejando unas sensaciones muy positivas.

En el campeonato liguero, el Barcelona terminaría la temporada en segunda posición, a solo dos puntos del campeón, el Real Madrid. Ronaldo anotó un total de 34 goles en 37 partidos, dejando alguna obra de arte, como el tanto frente al Compostela.

Gol de Ronaldo Nazario al Compostela

En la Recopa de Europa, el Barcelona se proclamaría campeón tras vencer por 1 gol a 0 al PSG en la final. Ronaldo marcaría el gol en dicho partido, además de otros 4 tantos en las rondas previas.

Finalmente, en la Copa del Rey, el Barça sumaría otro título tras vencer por 3 a 2 al Real Betis en el Bernabéu. Ronaldo no disputaría el partido, aunque su participación en el torneo fue clave. Siempre quedará en el recuerdo su hat-trick en el mítico duelo contra el Atlético de Madrid que finalizó con victoria azulgrana por 5 goles a 4.

Con tres títulos en su primera temporada en Can Barça, Ronaldo se había ganado el cariño de la afición, pero por desgracia para la parroquia azulgrana, la historia estaba a punto de terminar.

Resumen del Barcelona 5-4 Atlético de Madrid, con hat-trick de Ronaldo Nazario

Una renovación frustrada

El espectacular inicio de temporada del brasileño despertó el interés de varios clubes europeos que ya llevaban tiempo siguiéndole la pista. Ronaldo ya era una estrella mediática y su cláusula de rescisión de 4.000 millones de pesetas quedó obsoleta antes de lo esperado.

Ante el interés de diferentes clubes en hacerse con sus servicios, especialmente el Milán y el Inter, el Barcelona tuvo que ponerse manos a la obra en diciembre de 1996 para renovar a su estrella. Tras una larga negociación, Josep Lluís Núñez, presidente del club catalán, llegó a un acuerdo con sus representantes para aumentar el sueldo del jugador, que pasaría a cobrar 500 millones de pesetas por temporada. Sin embargo, la firma del contrato se fue atrasando cada vez más.

La temporada seguía y Ronaldo continuaba dando recitales sobre el césped, hasta llegar al mes de mayo. Fue entonces cuando el presidente del Barcelona se dirigió a Ronaldo para conocer sus intenciones, a lo que el brasileño contestó que quería seguir. Finalmente, el lunes 26 de mayo, el Barcelona cierra un acuerdo para la renovación del futbolista, pero la historia no había terminado.

Con todo acordado, los agentes de Ronaldo exigieron más dinero para la firma del nuevo contrato y desde Barcelona empezaron a notar que las cifras que pedían no cuadraban. De golpe y porrazo, para la sorpresa de todos, los agentes del jugador comunicaron al club que las negociaciones estaban rotas. Además, Ronaldo se manifestó afirmando que: «Todo está roto, llevan 7 meses engañándome. Núñez miente y seguirá mintiendo». El presidente del Barça justificó el divorcio afirmando que habían hecho todo lo posible, pero que los agentes no tenían interés en que Ronaldo continuase vistiendo la camiseta del Barcelona.

Portada del Mundo Deportivo el jueves 29 mayo de 1997

El Inter de Milán, su nuevo destino

Mientras el jugador se encontraba concentrado con su selección jugando la Copa América celebrada en Bolivia, sus agentes llegaban a un acuerdo con el conjunto italiano.

El día 20 de junio, sus abogados procedían a pagar su cláusula de 4.000 millones de pesetas que, en teoría, liberaba al jugador. Sin embargo, la Federación española denegaba el transfer del jugador brasileño, ya que entendía que el Barcelona tenía que recibir más dinero en concepto de traspaso por una serie de derechos formativos del jugador.

Finalmente, a finales de julio, la FIFA otorga el transfer a Ronaldo y obliga al Inter a pagar 270 millones de pesetas más en concepto de traspaso, una decisión acatada por la directiva del Barcelona pese a ser considerada insuficiente.

Durante el mes de agosto, Ronaldo es presentado como nuevo jugador del Inter de Milán, mientras que el Barcelona hacía oficial el fichaje de Rivaldo procedente del Deportivo de la Coruña.

Así acabaría, de mala manera, un sueño que durante un año maravilló en Barcelona. 

Ronaldo Nazario en su presentación con el Inter de Milán (imagen: Marca)

Por Ángel Gómez

Redactor en Carpetas Blaugranas.

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